Chamanismo primordial: el camino de la naturaleza hacia el verdadero despertar espiritual
Cuando empecé a involucrarme en el chamanismo, hace más de veinte años, no se lo conté ni a una sola alma. Sabía lo que me esperaba: acoso, burlas y todas las etiquetas que acompañan a la palabra «chamán». Me llevó un tiempo pisar lo bastante firme como para hablar de ello abiertamente. Para entonces había vivido tan a fondo lo que es en realidad la naturaleza y lo que es el chamanismo auténtico que ya no importaba lo que pensaran los demás.
Hoy me encuentro con lo mismo en personas que se sienten atraídas por la Escuela Chamánica Yggdrasil. Sienten que este camino tira de ellas desde muy dentro, pero la palabra las frena. «Chamán, ¿eso no es tal y cual?». Luego mencionan a algún personaje que se hace llamar chamán y con quien preferirían que no se les asociara. Lo entiendo muy bien, y me reconozco en ese escepticismo.
Pero una palabra no tiene significado en sí misma. Hay que mirar lo que tiene detrás. El título no dice nada de la persona que lo lleva. Este artículo trata de lo que hay detrás de la palabra tal como la usamos nosotros: del chamanismo primordial y de por qué creo que este camino es uno de los más directos que un ser humano puede recorrer para volver a casa, a su verdadera naturaleza.
El chamanismo y el chamanismo primordial son dos cosas distintas
¿Qué es el chamanismo primordial?
Lo que hoy se llama chamanismo suele ser lo que también podríamos llamar neochamanismo: el chamanismo tal como se ha desarrollado en los últimos 200 a 300 años. Este periodo está fuertemente marcado por una forma patriarcal de pensar y de actuar, la misma que rige nuestras grandes religiones, en la que lo masculino lleva la batuta y el yang va por delante.
Con lo patriarcal llegó el miedo. Si te adentras en el chamanismo moderno, casi en cualquier cultura y en cualquier libro, pronto te encuentras con un gran tema: el miedo y la necesidad de protección. Energías malignas. Demonios. Cosas de las que tienes que cuidarte. El mundo del chamán se describe como peligroso, reservado a unos pocos elegidos y lleno de fuerzas de las que hay que protegerse.
Mi experiencia, después de todos estos años en el camino, es otra: ahí fuera no hay nada de lo que tengas que protegerte. Salvo de ti y, por supuesto, de las personas que quieran hacerte daño física o psicológicamente. Pero eso no tiene nada que ver con la protección energética. En el momento en que crees que necesitas protección contra alguien que te lanza energía negativa, tienes un problema real. Porque entonces crees que los demás son la causa de tu sufrimiento. Y si la causa son los demás, nunca podrás sanar si ellos no cambian. Has entregado el poder sobre tu vida.
La debilidad más profunda de gran parte del chamanismo moderno
Mientras creas que los demás son la causa de tus problemas, tu margen de acción es muy limitado. Esta es, en mi experiencia, la debilidad más profunda de gran parte del chamanismo moderno.
¿Cómo puedo afirmar que el miedo es una distorsión y no la verdadera naturaleza del chamanismo? Porque podemos ver cómo se practicaba el chamanismo auténtico si retrocedemos unos miles de años en el tiempo. Hasta antes de lo patriarcal, antes de que la religión se inventara el infierno y antes de que se culpara a los demonios y a las energías malignas del sufrimiento humano.
El mejor ejemplo lo encontramos en las antiguas culturas de Australia, antes de que la colonización las destruyera. Tal como he llegado a conocer estas culturas, la angustia, el control y los demonios no estaban en el centro de su visión del mundo. Vivían profundamente unidas a la Madre Tierra, en armonía con los ritmos saludables de la naturaleza. Y tenían la suficiente experiencia de la naturaleza como para saber que en ella no hay fuerzas malignas. Ningún demonio. ¿Hay en la naturaleza seres distintos de nosotros? Sí, por supuesto. Pero ninguno de ellos viene a atraparnos, mientras no les demos poder con nuestra propia imaginación.
Chamanismo primordial
A esto me refiero cuando hablo de chamanismo primordial: al chamanismo tal como lo practicaban nuestros antepasados, antes de que se inventaran el miedo y los demonios. Por eso llamamos a nuestro trabajo un proceso de desarrollo chamánico primordial. No quiero construir sobre un chamanismo que se apoye en el miedo y la protección.
De ahí que en la Escuela Chamánica Yggdrasil no aprendas a protegerte de demonios malignos, energías negativas, etcétera. Aprendes a encender la luz dentro de ti. La oscuridad no puede existir donde hay luz. Cuando tu propia luz arde con claridad, ahí fuera no hay nada de lo que protegerse, porque el miedo ha perdido el espacio en el que vivía.
He conocido a muchas personas que han encontrado una ayuda real en el chamanismo moderno, y eso lo respeto. Quien encuentra allí alivio, consuelo o valor ha encontrado algo valioso. Pero si vas a recorrer un camino cuyo fin es liberarte del miedo, de la angustia primordial y de tu falsa identidad, no te sirve un camino que en sí mismo se base en el miedo. Entonces aprietas todavía más la camisa de fuerza de la que intentas salir.
Aprendes a encender la luz dentro de ti. La oscuridad no puede existir donde hay luz. Cuando tu propia luz arde con claridad, ahí fuera no hay nada de lo que protegerse, porque el miedo ha perdido el espacio en el que vivía.
Pål-Esben Wanvig
El grano de arena y el Sahara: lo que de verdad buscamos
Muchas personas me hablan de vivencias intensas de unidad en la naturaleza. Experimentan un estado de presencia profunda y de calma, y sienten que se funden con todo. Es hermoso. Una persona que va a buscar armonía al bosque y se la lleva a casa, a su familia, hace algo valioso.
Pero eso no es lo que queremos decir cuando hablamos del camino chamánico primordial hacia la unidad y el verdadero despertar espiritual. Se vive como algo completamente distinto.
En nuestra tradición utilizo dos imágenes: el grano de arena y el Sahara. El grano de arena es toda la realidad manifestada, incluida la metafísica. Es mucho más grande que tu cuerpo y que el mundo físico. Todo lo que puedes experimentar como energía pertenece a él. Un ángel forma parte de lo manifestado. Un animal de poder, también. El plano astral, la energía que sientes salir de tus manos, todo eso pertenece al grano de arena.
Tu Sahara es otra cosa. Es lo no manifestado: lo que está más allá del tiempo y del espacio, lo que hay detrás de toda manifestación y que es tu ser completo. La primera vez que una persona lo toca de verdad, la experiencia no tiene nada que ver con lo metafísico. Nada que ver con la energía, los planos astrales ni los ángeles. Se vive como una paradoja: por un lado, allí no hay nada; por otro, allí está todo.
Y aquí reside una de las diferencias más claras entre una bonita vivencia en la naturaleza y una verdadera experiencia de unidad: lo que ocurre después. Si al volver del bosque a casa te sientes en paz y a gusto, has pasado un rato valioso en la naturaleza. En cambio, una persona que se adentra de verdad en su Sahara no consigue desenvolverse con normalidad en su vida durante los primeros días y semanas. Todo el sistema queda fuera de juego. La psique, el ego, todo lo que creías ser, tiembla hasta los cimientos. Lo que ocurre entonces no es una sensación agradable que viene y se va. Es una experiencia que lo cambia todo.
La Madre Tierra te ha construido
¿Por qué usamos entonces la naturaleza como vía principal? La respuesta es sencilla, casi lógica de ingeniería: porque ella te ha construido.
Cada átomo de tu cuerpo, cada átomo de carbono, cada molécula de agua, lo has recibido de la Madre Tierra. Todo tu cuerpo y todo tu sistema energético están construidos con sus ladrillos. Gaia, Maha Terra: lo que mucho se quiere tiene muchos nombres. Y cuando un día mueras, todo volverá a ella, se pudrirá y se convertirá en algo nuevo. Quizá un ratón, quizá un alce, quizá un nuevo ser humano. Los ladrillos son los mismos.
A este cuerpo biológico lo anima lo que llamamos «tu yo superior». En la mitología nórdica se cuenta que Odín, Vili y Vé insuflaron el önd, el aliento de vida, en Ask y Embla, y que así nacieron los primeros seres humanos. Tu alma entra en el cuerpo y lo llena con su propia vida, eso que hace que tú seas tú.
Cada átomo de tu cuerpo, cada átomo de carbono, cada molécula de agua, lo has recibido de la Madre Tierra.
Pål-Esben Wanvig
Cuando naces, todo tu sistema bioquímico y biomecánico está en plena armonía con los ritmos maestros de la Madre Tierra. El ritmo del alma y el ritmo del cuerpo tocan la misma música, nota por nota. Estás en pleno contacto con tu alma. Lo único que aún no dominas es el cerebro como interfaz con el mundo que te rodea.
Entonces empieza el proceso de impronta. Te dicen que eres niña o niño, que en esta familia hacemos las cosas así, que estos son los amigos y estos son los enemigos, y que rigen estos sistemas de creencias. Capa tras capa, todo eso se va imprimiendo en ti, y así se crea el constructo: el falso yo, la falsa identidad que creemos ser.
Cuanto más se imprime, más se altera la música interior. Al final solo queda música caótica. Los pensamientos son caos, los sentimientos son caos. Tenemos miedo, guardamos rencor, sentimos celos. Hacemos scroll por las noticias y las redes sociales y saltamos de una emoción a otra cada tres segundos.
Suelo describirlo así: una persona adulta que no ha pasado por un proceso de desarrollo profundo es como un erizo gris. Por fuera puede tener buen aspecto, con maquillaje y una sonrisa. Pero por dentro suele estar gris y llena de púas, y ahí reina un caos salvaje. Yo mismo fui un erizo así durante muchos años, mientras corría en mi rueda del hámster y creía que lo entendía todo.
Mi tarea como guía es ayudarte a volver a afinar esta música. De vuelta al ritmo saludable que tenían tu cuerpo, tu cerebro y todo tu sistema cuando naciste. Y entonces surge la pregunta: ¿quién sabe más de esta afinación? ¿Un método inventado por un ser humano, o la propia Madre Tierra, la que te construyó y lleva el ritmo maestro en todo lo que es?

La naturaleza como diapasón
Para ver lo directo que es este camino, podemos compararlo con el camino del yoga, por el que siento un profundo respeto. Las asanas del yoga no son gimnasia. Existen para afinar el cuerpo según un ritmo maestro concreto, el mismo ritmo saludable del que hablamos aquí. Cuando el cuerpo se afina de forma completamente correcta, entra en armonía con lo que hay detrás de él.
El reto está en la palabra «correcta». Hacen falta años bajo la guía de un gurú competente para hacer una sola asana a la perfección. No al 99 por ciento, ni al 90. Al cien. El kundalini yoga es el ejemplo más claro: si haces una asana de kundalini de forma completamente correcta, la energía kundalini asciende espontáneamente por la columna vertebral, en ese mismo instante. Por eso en la India está considerado la forma de yoga más potente y la más peligrosa. En Occidente, gran parte de esto se ha convertido en estiramientos y flexiones. Le sienta bien al cuerpo, pero sin la precisión necesaria para que la asana haga su verdadero trabajo, tampoco se produce el efecto. Si quieres recorrer en serio el camino yóguico, en la práctica tienes que vivir en un ashram, y el camino es largo.
En nuestra tradición hacemos lo contrario. En lugar de aprender cien asanas correctamente, aprendemos a usar correctamente un solo diapasón: el ritmo maestro de la naturaleza. Física, mental, emocional y energéticamente, y con el tiempo en las capas místicas que hay detrás. Esa es la razón principal por la que nuestros estudiantes pueden avanzar tan rápido como lo hacen.
Un ejemplo: en toda meditación profunda hay algo que yo llamo fuerzas gravitacionales. Cuando te vas sumergiendo en el proceso, algo puede agarrarte de repente y arrastrarte más hondo, sin que tú hagas nada. Con la meditación habitual, una o dos horas al día, pueden pasar varias décadas antes de que entres en contacto con estas fuerzas. Mediante rituales chamánicos y nuestros propios procesos de iniciación, entrenamos a los estudiantes para que conecten con ellas a través de la naturaleza. Nuestra experiencia es que cualquier persona, con o sin talento, empieza a sentir las fuerzas gravitacionales al cabo de tres a seis meses de práctica diaria de 30 minutos. Después te llevas esas mismas fuerzas al proceso de meditación a través de las experiencias de referencia, y de repente estás ahí.
Aun así, el punto de partida es humilde: el baño de bosque. Al menos 30 minutos al día al aire libre, en plena naturaleza. Sin música en los oídos, sin hacer ejercicio, sin perro y sin amiga. Solo tú y la naturaleza. A la mayoría le resulta raro al principio. Te sientas ahí con un árbol y piensas: Hola, árbol, ¿cómo se supone que vamos a comunicarnos? Luego se te relajan los hombros, y aprendes lo más difícil que puede aprender un ser humano: simplemente estar presente con lo que hay. Sin intentar nada. Sin tener que lograr nada.
El primer año crees que se trata de estar en la naturaleza. Eso no es más que la primera afinación, la más gruesa. Con el tiempo aprendes a usar la naturaleza de formas mucho más profundas, y al final vas más allá de lo que hay detrás de ella. Pero ya esa afinación gruesa se nota en el día a día. Hay estudiantes que hablan de comprensiones profundas que llegan por sí solas, de un anhelo que despierta y de una sensación de inquietud y de encierro los días en que no consiguen salir. La naturaleza se convierte en el pan de cada día.
Los callejones sin salida: la iluminación energética y los psicodélicos
En este camino, una de las cosas más difíciles es distinguir lo que es relevante de lo que no lo es. Nos inundan impulsos y ofertas, y muchos prometen atajos.
Tomemos la glándula pineal. Ahí fuera hay mucha gente que asegura que, si activas tu glándula pineal con las técnicas de respiración adecuadas, alcanzas la unidad. Es cierto que una glándula pineal activada produce más DMT y que puedes disponer de más serotonina y dopamina. Puedes sentirte de maravilla, tener visiones, y puede ser bueno para la salud. Pero no existe ninguna activación de la glándula pineal que lleve a la unidad. Creerlo es un gran malentendido.
Lo mismo vale para la energía kundalini. Si la pones en marcha, con una asana o con respiración activa, y sale disparada hacia arriba por la columna vertebral, puedes vivir una sensación de dicha extática. En el mundo del yoga, a esto se le suele llamar iluminación energética. Puede sentirse como algo totalmente de otro mundo, pero es una experiencia energética dentro del grano de arena. No tiene nada que ver con el Sahara. Si crees que una experiencia así es una experiencia de unidad, no pasarás de ahí.
Al final tienes que hacerte la pregunta: ¿lo que busco son técnicas y métodos esotéricos, o es lo real en sí?
Pål-Esben Wanvig
Y luego están los psicodélicos: la ayahuasca, la psilocibina, la mescalina, el LSD. Aquí hay muchos malentendidos. Estas sustancias pueden tener un profundo poder sanador. Contra el estrés postraumático, la depresión, la ansiedad y la adicción pueden tener un efecto muy potente, y hay buenas razones para tomarlas en serio como medicina. Pero no llevan a tu Sahara. Uno de los invitados de nuestro pódcast, Daniel André, que ha tomado ayahuasca y DMT de forma intensiva y muchísimas veces, lo dijo él mismo tras su primera experiencia verdadera de unidad: todas las vivencias exaltadas en estado psicoactivo tenían poquísimo que ver con esto. Cuanto más persigues la unidad con una ceremonia tras otra, más caos creas en tu sistema y más te alejas.
Para llegar al Sahara no necesitas más energía. Se trata de encontrar el ritmo adecuado, la música adecuada, y de volver al estado interior en el que estabas cuando naciste. No tiene más misterio. Pero los seres humanos lo complicamos muchísimo. Al principio yo mismo sentía curiosidad por todo: los chakras, la canalización, los cristales, la astrología, los viajes astrales, etcétera. Todo eso puede ser gratificante e instructivo a la vez. Pero nada de ello conduce a aquello de lo que hablamos aquí. Al final tienes que hacerte la pregunta: ¿lo que busco son técnicas y métodos esotéricos, o es lo real en sí?
Una dieta antiinflamatoria para la mente
Cuando acuden a mí personas con enfermedades crónicas, me fijo primero en una sola cosa: ¿cómo cortamos el suministro de nueva inflamación? La mayoría de las enfermedades crónicas surgen de un exceso de inflamación en el cuerpo. De poco sirve calmar solo los síntomas. El primer paso obligatorio es pasarse a una dieta antiinflamatoria en la que los peores culpables, como la harina de trigo, la leche, el azúcar y los refrescos, son tabú. Muchas personas con fibromialgia, por ejemplo, notan que el dolor cede en un plazo de 90 días cuando le dan un giro completo a su dieta.
Exactamente el mismo principio vale para la mente cuando buscas el camino hacia la unidad. La pregunta pasa a ser: ¿qué impulsos le doy a mi cerebro y a mi mente? Si no encontramos un punto en el que haya un silencio total en la cabeza, este proceso no es posible. El silencio interior y exterior es uno de los requisitos para poder adentrarse en el Sahara.
¿Te imaginas a una persona que medita una hora al día para encontrar calma y que, al mismo tiempo, escucha noticias sobre guerras y caos cinco veces al día? Una hora de meditación ni siquiera consigue compensar el caos nuevo que recibe el cerebro. No tiene lógica.
Por eso, a los estudiantes nuevos que quieren un camino fluido les decimos: corta por completo con las noticias durante noventa días. Desinstala las aplicaciones de redes sociales o limita su uso a un máximo de diez minutos al día. Esto último es lo más difícil para la mayoría, y la reacción suele llegar enseguida: «¿Quién eres tú para decirme que no haga scroll en Instagram?». Por supuesto, puedes hacer lo que quieras. Pero la investigación en psicología y neuropsicología apunta en una sola dirección: hay estudios que sugieren que la sustancia blanca del cerebro, que protege las neuronas, se debilita en quienes hacen mucho scroll, y que con ella se debilitan también la capacidad cognitiva y la capacidad lingüística. Al fenómeno se le ha dado el nombre de brain rot, o podredumbre cerebral. Es fisiología medible. Para más información, consulta el artículo «Brain rot: cuando TikTok, Reels y Shorts hacen que tu cerebro se “pudra” poco a poco, y cómo puedes detenerlo».
Mi experiencia no deja lugar a dudas. Los estudiantes que se animan a completar esos noventa días tienen un camino mucho más fluido hacia el silencio que quienes siguen como antes. Las dos opciones están permitidas. Pero un camino es fácil, y el otro, pesado. La elección es tuya, y de eso se trata precisamente: tú eliges, y tú asumes las consecuencias de tu elección.
Por qué necesitas un proceso y un guía
Muchas personas piensan: leo un libro, veo un poco de YouTube, salgo a sentarme en la naturaleza y esto se arreglará solo. Es un buen comienzo, pero rara vez lleva a la meta. Todas las grandes tradiciones espirituales dicen lo mismo. Si acudes a los Yoga Sutras de Patanjali y a las escrituras védicas más antiguas, encuentras dos cosas que se repiten una y otra vez: existe un proceso con pasos concretos que hay que recorrer, y hacerlo sin un guía no es posible.
La razón es práctica. Por el camino acabarás en situaciones en las que no ves tu propio caos. Necesitas un espejo. Necesitas ayuda cuando te atascas y, sobre todo, cuando tu ego llega a su último bastión y se vuelve espiritual. Eso no somos capaces de verlo por nuestra cuenta.
Lo que necesitas son tres cosas: un guía capacitado, un proceso concreto avalado por personas que lo han recorrido antes que tú, y un guía que se interese de verdad por ti en particular. Esto último es el mayor problema. Puedes encontrar un gurú verdaderamente capacitado si viajas a un ashram de la India. Pero un gurú así suele tener miles de estudiantes, además de la responsabilidad de todo el ashram. Las posibilidades de que ella o él pueda trabajar contigo de forma directa y personal a lo largo del tiempo son escasas.
El camino a través de la Escuela Chamánica Yggdrasil
En la Escuela Chamánica Yggdrasil hemos construido toda la formación en torno a estas tres cosas. Desde el módulo 0, pasando por la formación básica y la formación de chamán sénior, hasta el camino chamánico primordial hacia la Unidad, todo está planteado como una única preparación continua, con seguimiento personal de principio a fin. El orden no tiene nada de casual. El baño de bosque que aprendes ya el primer día es la misma herramienta que, años después, te lleva a través de las partes más profundas del proceso.
El proceso está avalado por las personas que lo han recorrido antes que tú. Nuestros estudiantes son personas de lo más normales: enfermeros, ingenieros, jubilados, estudiantes, directivos y padres. Muchas de ellas llegaron aquí sin ningún bagaje en lo esotérico, y varias, con una sana dosis de escepticismo. Lo que tenían en común era el anhelo: la sensación de que hay algo real detrás de todo y de que la vida es demasiado corta para no encontrarlo.
Si te reconoces en este anhelo, es probable que este camino sea para ti. No necesitas conocimientos previos ni capacidades especiales. Ni siquiera tienes que llamarte chamán ni chamana, ni ahora ni más adelante. Lo único que tienes que traer es tu anhelo, la voluntad de hacerte cargo de tu propio proceso y 30 minutos al día en la naturaleza. Todo lo demás está planteado paso a paso.
El Camino del Corazón y los 9 pilares
El núcleo de todo lo que hacemos en la Escuela Chamánica Yggdrasil es lo que llamamos el Camino del Corazón. Detrás del concepto hay algo muy concreto: que tu corazón y tus emociones primarias, tu yo interior, se conviertan en la base de tus decisiones y de tus actos. La prueba es fácil de plantear y exigente a la hora de vivirla: ¿esta decisión nace de lo que mi esencia quiere de verdad, o del miedo del ego?
Es fácil decir «sigue tu corazón». Pero ¿cómo se hace en la práctica, en medio de una vida ajetreada, con trabajo, familia y una mente llena de música caótica? Para eso tenemos una vía de entrada práctica, a la que llamamos Los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón:
- Conviértete en un maestro de la gratitud
- Conviértete en un maestro en perdonarte a ti mismo y a los demás
- Conviértete en un maestro de la autorregulación física, emocional y espiritual
- Conviértete en un maestro en construir un sistema de valores sano y un carácter personal fuerte
- Conviértete en un maestro en ver el vaso medio lleno
- Conviértete en un maestro en sanar tu síndrome de omnipotencia
- Conviértete en un maestro en sanar el perfeccionismo
- Conviértete en un maestro en comprender y vivir los ritmos sanadores de la naturaleza
- Conviértete en un maestro en comprender y vivir los deseos y la misión de vida de tu alma
Los pilares no requieren fe, ni técnicas secretas, ni capacidades especiales. Es un oficio. La gratitud, el perdón, la autorregulación, los valores y el carácter son cosas que cualquiera puede entrenar, y con varios de los pilares ya te has encontrado. La dieta antiinflamatoria para la mente es autorregulación en la práctica. El baño de bosque y el diapasón son la vía de entrada a los ritmos sanadores de la naturaleza. Y el noveno pilar, comprender y vivir los deseos y la misión de vida de tu alma, es, en el fondo, la meta misma del camino chamánico primordial.
Los pilares se entrenan a lo largo de toda la formación, desde el primer baño de bosque hasta las partes más profundas del proceso. No son una teoría que tengas que memorizar, sino músculos que desarrollas día a día. Y a medida que se fortalecen, ocurre algo silencioso y natural: tus decisiones empiezan a nacer del corazón y no del miedo. Eso es el Camino del Corazón.
La autorresponsabilidad: la llave más importante de todas
Por último, quiero compartir la enseñanza que más me ha marcado como guía y mentor.
Hace más de veinte años, cuando era joven y entusiasta, veía a menudo lo sencillo que en realidad sería para la persona que tenía delante dejar de sufrir. Así que presionaba. «Ahora haces esto, y esto, y si no lo has hecho para la próxima vez, me voy a poner de mal humor». Y funcionaba. Los clientes tenían mejor economía, mejor salud y más alegría. Pero era como estirar una goma elástica. En algún momento, la goma estaba tan estirada que simplemente volvía de golpe a su sitio, y la persona aterrizaba exactamente donde había empezado. Los mismos problemas. La misma desesperación.
Aquello me frustraba profundamente, hasta que un mentor sabio me dijo: «¿No ves cuál es el problema? No dejas que las personas a las que ayudas se hagan cargo de su propio proceso de desarrollo. Estás controlando su libre albedrío. Aunque tu intención sea buena, no las estás ayudando. El verdadero desarrollo solo ocurre cuando usan su libre albedrío con autonomía para tomar buenas decisiones por su cuenta».
A partir de ese día di un giro de noventa grados. Ahora pongo la autorresponsabilidad por completo en manos de mis estudiantes y de mis clientes. Mi tarea es darte un impulso, en ese mismo momento, con plena presencia. Lo que hagas con ese impulso depende única y exclusivamente de ti y de tu libre albedrío. No gasto fuerzas en dirigir el desenlace. Mi compromiso está en el impulso y en el encuentro, no en hacerme cargo de tu resultado. Lo único que te pido es que asumas tus decisiones y sus consecuencias, también las decisiones que no tomas, porque también son decisiones.
Esto es liberador para ambas partes. Los terapeutas y mentores que se identifican con los resultados de sus clientes cargan con un estrés enorme, porque en la práctica intentan controlar el libre albedrío de otras personas. La tarea del guía es la contraria: liberar el libre albedrío. Y para ti, como estudiante, significa que nadie va a arreglar esto por ti. No puedes presentarte como un niño y esperar que tu madre o tu padre lo resuelvan. De tu proceso tienes que hacerte cargo tú. Es tu proceso de desarrollo, no el del guía.
El camino es más corto de lo que sueñas
¿Y qué pasa el día en que estás en tu Sahara? Tu personalidad cambia por completo. La ansiedad desaparece. La depresión desaparece. El rencor, la irritación y la necesidad de que los demás te reconozcan desaparecen. No porque los hayas vencido a fuerza de luchar, sino porque ya no tienen sentido. ¿Por qué ibas a definirte en función de los demás, cuando has vivido en carne propia lo que de verdad eres?
El mundo necesita más personas que sean antorchas encendidas y menos que sean agujeros negros. Lo mejor que puedes hacer por el mundo es despertar.
Pål-Esben Wanvig
Entonces, lo que ocurre en este mundo, en el sueño del alma que la gente toma por la realidad, se convierte en un sueño que sabes que es un sueño. Puedes elegir seguirle el juego y puedes elegir salir de él, pero nunca eres el sueño. Ya nadie puede manipularte ni meterte miedo, ni las autoridades ni las personas que te rodean, porque ves el juego tal como es. Lo llamamos estar con un pie en el sueño y el otro en el Sahara. Eso es lo que hace completo a un ser humano.
Y aquí es donde creo que este camino concierne a más gente que a ti. Muchas personas del ámbito esotérico sueñan con un mundo nuevo y mejor que surgirá por sí solo, a menudo gracias a algún acontecimiento místico o a una Tierra paralela para los elegidos. Entiendo el anhelo que hay detrás de ese sueño. Pero mi experiencia es que ningún mundo nuevo nos llega servido desde fuera. La única manera de que este mundo mejore es que cada persona se convierta en una versión mejor de sí misma. Que asuma la autorresponsabilidad. Que sane su odio, su rencor, sus celos y su necesidad de control. El mundo necesita más personas que sean antorchas encendidas y menos que sean agujeros negros. Lo mejor que puedes hacer por el mundo es despertar.
Para terminar
Así que, al fin y al cabo, ¿qué es el chamanismo primordial? Es el chamanismo tal como lo vivían nuestros antepasados: sin demonios, sin fuerzas malignas, sin unos pocos elegidos. Un camino en el que la protección se ha sustituido por la luz que enciendes dentro de ti. Un camino que usa la naturaleza como diapasón, porque la Madre Tierra te ha construido y llevas su ritmo dentro de ti. Un camino que busca la verdadera experiencia de unidad en tu Sahara y que no se deja deslumbrar por las vivencias energéticas del grano de arena.
Un camino que pasa por el Camino del Corazón y los 9 pilares, con un guía que te da impulsos y con una autorresponsabilidad que nadie te puede quitar. Y si la palabra «chamán» te frenaba al principio, espero que ahora veas que la palabra nunca fue lo importante. Lo que hay detrás es el camino de vuelta a casa, a tu verdadera naturaleza.
Después de más de veinte años en este camino y de haber acompañado a muchas personas a lo largo del proceso en la Escuela Chamánica Yggdrasil, hay una cosa que deseo que te lleves: la vida puede estar llena de alegría. Y el camino hacia esa alegría plena es mucho más corto de lo que jamás te has atrevido a soñar. Tu Sahara vive en ti desde que naciste. Es algo que nunca pierdes. Lo único que queda es descubrir lo que siempre ha estado ahí.
¿Quieres profundizar? En mi blog y en el pódcast El viaje hacia la autorrealización encontrarás las conversaciones en las que se basa este artículo.
Y si quieres recorrer el camino, empieza en la Escuela Chamánica Yggdrasil con nuestro curso gratuito en línea sobre chamanismo primordial: El camino de la naturaleza hacia la libertad y la autorrealización. Chamanismo, rituales y magia rúnica. Crepúsculo entre dos mundos. Ningún camino podría empezar de forma más sencilla. Hasta dónde llega, lo decides tú.






