Episodio 4 – Descubre el Camino del Corazón – los tres primeros pilares del amor verdadero
¿Qué se siente cuando la gratitud es algo más que una lista que escribes por la mañana? Un día, mientras iba manejando, Amina sintió de pronto una gratitud enorme por la vida misma, que le brotaba desde lo más profundo. Fue una euforia buena y natural, y no dependía de que alguien le hubiera dicho algo amable.
En este cuarto episodio, Amina y su maestro y guía, Pål-Esben Wanvig, hablan de por qué el amor es algo práctico, de la diferencia entre los estados emocionales de sufrimiento y los estados emocionales plenos, y de los tres primeros de los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón: la gratitud, el perdón y la autorregulación física, emocional y espiritual. Este episodio forma parte de «El viaje hacia la autorrealización», un pódcast sobre el viaje más valiente que un ser humano puede emprender: el viaje de regreso a ti mismo.
Este episodio es una traducción al español de nuestro original en noruego, con las voces de los avatares digitales de Pål-Esben y Amina.
En este episodio
- Qué es el amor, y por qué estar en la luz en un entorno esotérico sirve de poco si llegas a casa y les gritas a tu pareja y a tus hijos
- Los estados emocionales de sufrimiento y los estados emocionales plenos, y cuánto te alejan de tu corazón o te acercan a él
- Por qué los seres de luz no ayudan al ego, y el texto ritual que por fin vendió una casa
- Pilar 1, convertirse en un maestro de la gratitud: de la lista de la mañana a la gratitud espontánea
- Pilar 2, perdonarse a sí mismo y a los demás: por qué perdonar no significa aceptar lo que pasó, y la historia de Eva Mozes Kor
- Pilar 3, la autorregulación física, emocional y espiritual: la olla a presión, el aura y el tercer chakra
- Los seis pilares restantes, y por dónde empezar
Este pódcast es para ti si:
- Buscas una profundidad real en tu práctica espiritual
- Quieres comprenderte en un nivel más fundamental
- Sientes curiosidad por el chamanismo, pero te cansa la espiritualidad «new age» superficial
- Has tomado muchos cursos alternativos, pero sigues sintiendo que falta algo
- Sientes un anhelo interior de libertad, amor y plenitud
En una época en la que tantas personas se pierden en métodos externos y en promesas de soluciones rápidas, este pódcast te invita a volver al único lugar donde se encuentran las verdaderas respuestas: tu propio corazón.
Escúchalo arriba o lee la conversación completa a continuación.
Transcripción
Te damos la bienvenida de corazón al pódcast «El viaje hacia la autorrealización», una travesía chamánica primordial de regreso a tu verdadera naturaleza. Este pódcast es una colaboración con nuestra revista favorita, la revista noruega de salud y estilo de vida Medium, y está dedicado a explorar el viaje más valiente que un ser humano puede emprender: el viaje de regreso a uno mismo. Acompañamos a Amina, estudiante de la Escuela Chamánica Yggdrasil, mientras atraviesa un profundo proceso de desarrollo chamánico primordial junto a su guía y maestro, Pål-Esben. Es un recorrido de descubrimiento, crudo y sin filtros, hacia la verdadera alegría de vivir, un sentido más profundo y una vida que de verdad da gusto vivir.
Este episodio es una traducción al español de nuestro original en noruego, con las voces de los avatares digitales de Pål-Esben y Amina.
El tema de hoy: el Camino del Corazón
Pål-Esben: ¡Hola, Amina, y bienvenida de corazón a un nuevo episodio!
Amina: ¡Muchas gracias! Aquí seguimos con todas las ganas, Pål-Esben.
Pål-Esben: ¿De qué vamos a hablar hoy?
Amina: Hoy vamos a hablar de algo que se llama el Camino del Corazón. Es un tema apasionante.
Pål-Esben: Es un tema apasionante, y estamos entrando en algo que suena muy simple y sin complicaciones, pero que en realidad quizá sea una de las cosas más complejas a las que un ser humano puede dedicarse. Y en el mundo esotérico hay muchos, muchos malentendidos en torno a estas cosas que pensamos discutir. ¿Por dónde empezamos, Amina?
¿Qué es el amor?
Amina: Podemos empezar por esto: ¿qué es el amor? ¿Qué es el Camino del Corazón? Recuerdo que al principio de mi andar espiritual, de mi despertar espiritual o como quieras llamarlo, me presentaron eso del amor, la idea de que todos somos uno, de que venimos de lo mismo y de que tenemos que vivir en el amor. Y sentí que era bonito. ¿A quién no le gustaría sentir amor? Si es posible, todo el tiempo; es superagradable, ¿no? Así que empecé a integrarlo. ¿Qué es el amor? Empecé a tener sentimientos amorosos, participé en distintos círculos y eventos donde sentíamos el amor, y era muy bonito.
Pero lo que me costaba era esto: aunque ahora creía que había integrado lo que significa el amor, ¿no debería sentirse mi vida un poco más llena de amor en el día a día? ¿Se supone que solo debo sentir amor cuando estoy en un evento? Eso es un poco limitado. Así que me costaba entender, no sé cómo llamarlo, el concepto: entender y vivir lo que es el amor. Me presentaron la idea de que todo es amor desde una perspectiva un poco más elevada, como sé que les pasa hoy a muchas personas del mundo alternativo. Pero ¿cómo se ve eso en la práctica, en realidad? Y ahí entraste tú en escena, Pål-Esben, cuando conocí los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón. ¡Ahí cayó la bomba atómica!
Estados emocionales de sufrimiento y estados emocionales plenos
Pål-Esben: Cuando hablamos de los aspectos más espirituales del amor, uno puede adentrarse muchísimo en las profundidades de esas discusiones. ¿Que todo es amor? Bueno, ¿todo es amor? No según mi experiencia. En un estado de unidad, donde todo es uno, el amor no existe. ¿Por qué no? Pues porque el amor es lo que une las cosas. Y en la unidad no hay nada que necesite unirse. También es una discusión interesante a un nivel más profundo. Pero empezamos en un nivel muy práctico, pragmático. Porque, después de todo, somos seres humanos.
Y aquí está la cuestión. Sí, el corazón suena muy bonito, el amor suena muy bonito. Porque, como dices, llegas a un entorno esotérico y tienes que aprender a estar en la luz, a estar en el amor y todo eso. Y eso es agradable. Pero sirve de poco cuando llegas a casa, les gritas y les chillas a tu pareja y a tus hijos, y estás en modo destructivo. No diría que no tiene sentido, pero no tiene tanto impacto. Ser un santo en un lugar y un ogro cuando llegas a casa no es precisamente muy auténtico. Más adelante en este episodio vamos a llegar a lo que se llama el síndrome de la piel de chamán, que es uno de mis temas favoritos. ¿Hasta qué punto somos auténticos?
Pero primero hablemos de qué es el amor. Ya dijimos algo: el amor es unir las cosas. Pero ¿cómo se manifiesta el amor en nuestra vida cotidiana? Yo uso una manera muy sencilla de explicarlo. Cuando un ser humano está en un estado emocional de sufrimiento, lleno de ansiedad, frustración, rencor e inseguridad, sabemos que ahí no hay mucha bondad. Si comparas el amor con la bondad, lo notas en una discusión con tu pareja, con tus hijos o con tu empleador: en estos estados emocionales de sufrimiento no hay mucha bondad, ni amor, ni cosas buenas. Podrías decir que, cuando un ser humano está en un estado emocional de sufrimiento, está muy lejos de su corazón. Está muy lejos de lo que representa el corazón, que tiene que ver con los estados emocionales plenos.
Un estado emocional pleno puede ser cualquier cosa, desde lo que sentimos al mirar a nuestra pareja profundamente a los ojos hasta estar con nuestros hijos o a gusto con alguien. Todo el mundo sabe cómo es un estado emocional pleno: alegría, felicidad, sentido, amor por los hijos y por la pareja. Cuando estamos en un estado emocional pleno, estamos muy cerca de nuestro corazón, y entonces muchas veces actuamos de una manera muy constructiva y buena. Si tienes una discusión con tu pareja desde un estado emocional de sufrimiento, creas conflictos, y se gritan y se chillan el uno al otro. Pero si estás en un estado emocional pleno, por ejemplo de gratitud, la discusión toma un rumbo muy distinto.
En un nivel totalmente práctico y pragmático, el Camino del Corazón, es decir, el camino que recorremos para entrar en contacto con nuestro corazón, trata de cómo vivimos esto y de cómo nos vinculamos con las personas que nos rodean en la vida diaria. Trata de hasta qué punto me encuentro en un estado emocional de sufrimiento, lejos de mi corazón, o en un estado emocional pleno, muy cerca de mi corazón. Por ahí empezamos cuando comenzamos a hablar de esto, tú y yo. Es la diferencia entre el camino de la luz y el camino de la oscuridad. El camino de la oscuridad son los estados emocionales de sufrimiento, con frustración, irritación y todas esas cosas. El camino de la luz son los estados emocionales relacionados con el corazón: el gozo, la empatía, la gratitud.
La verdad sobre ti se ve en los detalles
Pål-Esben: Y luego hay una cosa más. Te hablé de la verdad sobre ti, Amina, de la verdad sobre lo que eres. Esa verdad se ve en cómo manejas esto en la práctica en tu vida, con las personas que te rodean. Muestra si eres el amor, o si estás en un síndrome de la piel de chamán, en el que dices que eres amor, pero en realidad eres otra cosa. Así que, Amina, te presenté todo esto: los estados emocionales de sufrimiento y los plenos, el Camino del Corazón y la verdad sobre ti, que no se ve en lo que dices que eres, sino en lo que de verdad haces en tu vida. ¿Qué pensaste y qué sentiste?
Amina: Bueno, me dijiste muy claramente que la verdad sobre un ser humano se ve en los detalles. Y entonces me quedé pensando: «Ah, claro, ¿entonces ya no puedo volver a tener un mal día? Ya no puedo volver a caerme. Ya no puedo hacer esto, ni puedo hacer aquello». Me sentí un poco quejona. Entré en contacto con mi quejona interior. Luego pensé que tenía que haber otra manera de ver esto, y entonces me conocí un poco mejor: la reacción que acababa de tener, ¿venía del amor, de los estados emocionales plenos, o de los estados emocionales de sufrimiento?
Lo que acordé conmigo misma bastante pronto fue que, encontrara lo que encontrara en mí en este viaje de desarrollo, no iba a flagelarme. Tampoco lo haría si descubriera que en algo había sido un poco falsa, o que tenía una actitud que no quiero como parte de mis valores, pero que evidentemente estaba ahí de todos modos. No voy a ser mala conmigo misma. Es solo aprendizaje; me estoy conociendo. Eso fue bastante importante para mí, y lo ha sido todo el camino. Por supuesto que también me he caído ahí. Al fin y al cabo, soy humana y todo eso. Sí, y menos mal. Menos mal.
El encuentro con los nueve pilares
Amina: Pero recuerdo la primera vez que vi esa lista, los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón, que usamos en la Escuela Chamánica Yggdrasil. Pensé: «¡Pero si esto es fácil! La gratitud es fácil. La autorregulación es fácil, eso ya lo aprendí. Y el síndrome de omnipotencia, eso yo no lo tengo». Parecía muy sencillo. Pero cuando empecé a diseccionar estos pilares, pude experimentar sus aspectos más profundos y, sobre todo, los prácticos. Porque ¿qué es en realidad la gratitud? ¿Es levantarme por la mañana y declarar que estoy agradecida por las nubes y el cielo, cuando en realidad no lo estoy? Así que empecé con algo por lo que de verdad estoy agradecida, sin fingir. Y luego dejé que se desarrollara, porque el primer pilar es convertirse en un maestro de la gratitud.
Solo por tomarlo como ejemplo: con el tiempo fui conociendo mejor la gratitud, y ese sentimiento de gratitud empezó a aparecer en mí y se volvió parte de mí. Definitivamente creo que hay aspectos más profundos de la gratitud que todavía no he sentido, pero siento que me ha dado un enfoque más práctico de lo que es el amor. Y también me ha dado una comprensión más grande de lo que no es. El amor no significa flotar en una nube rosa todo el tiempo. El amor también es plantarse y poner límites sanos y amorosos, decir las cosas cuando algo no está bien. El amor también es esa fuerza. Mucha gente piensa, y yo también lo pensaba antes, que el amor es todo dulzura, todo bonito y lindo, puro algodón de azúcar. Pero también hay una fuerza muy grande en él.
Así que ver el amor como algo práctico, que se muestra en mis acciones y en cómo enfrento las situaciones difíciles, es algo en lo que me he puesto a prueba sobre todo en los momentos en que me he sentido muy presionada, y he aprendido muchísimo sobre mí misma. He tenido una vida con dificultades muy grandes para regular mis emociones, en la que todo lo que me pasaba o lo amaba más que a nada en el mundo o lo odiaba a muerte. Antes, en mi vida, tenía una relación de amor y odio con todas las personas, las situaciones y las emociones, un espectro muy grande y muy amplio. Así que sí, ha sido un camino de desarrollo.
Amor práctico, no una nube rosa
Pål-Esben: Así ha sido. Y lo que hacemos, al menos en nuestra tradición, es ser muy prácticos. Porque no sirve de nada estar arriba en una nube rosa donde se supone que estás en el amor. Se trata de cómo vives los principios del camino que recorres, de forma práctica, en tu vida diaria. Ahí mostramos dónde estamos en realidad. Si vivimos una vida llena de estados emocionales de sufrimiento, en realidad vivimos a media máquina. Andamos todo el tiempo con algún rencor, una sensación de miedo, un malestar por dentro. Eso reduce considerablemente la calidad de vida de un ser humano. Al menos puede hacerlo. Así que la pregunta, cuando empiezas un profundo proceso de desarrollo chamánico primordial, es esta: ¿cómo salgo de este sufrimiento en mi vida diaria? ¿Cómo encuentro más satisfacción y sentido? Y los buenos sentimientos, los sentimientos plenos, ¿cómo logro cultivarlos en mi vida? Por ahí empezamos.
Cuando hablamos de un camino de desarrollo chamánico primordial, esto tiene un papel mucho más grande que en la vida de alguien que no se relaciona con lo que podríamos llamar seres metafísicos. Con seres metafísicos nos referimos a ángeles, animales de poder y otros parecidos, es decir, a los seres de luz. Para quienes no tienen relación con esas cosas, se trata sobre todo de encontrar más de estos estados emocionales plenos en su vida diaria. Y esto, por sí solo, puede revolucionar y transformar considerablemente la vida de un ser humano, algo que he vivido muchas, muchas veces. También acompaño a personas que llegan a mí con burnout, que no tienen nada que ver con el chamanismo, sino que simplemente quieren volver a sí mismas, sentirse felices, encontrar sentido en la vida y sentir que en realidad vale la pena vivirla. Con ellas también empezamos por estas cosas.
Los seres de luz y la pobre hormiguita
Pål-Esben: Pero para alguien que es chamán, al menos en nuestra tradición, hay además una razón más profunda por la que encontrar el Camino del Corazón es tan increíblemente importante. Estos seres metafísicos, los ángeles, los animales de poder y otros parecidos, están un poco más desarrollados que nosotros, los seres humanos. Se puede ver como una metáfora: imagínate un extraterrestre que nos lleva mil millones de años de ventaja en su desarrollo. Piensa en lo que ha hecho la humanidad en los últimos cien años, y luego imagínate cómo sería esto si avanzáramos mil millones de años en el tiempo. Seríamos un poquito más desarrollados. Y probablemente, si un extraterrestre así bajara a mirar a la humanidad, solo negaría con la cabeza y nos vería como hormigas correteando por ahí.
Así pasa cuando nosotros, los seres humanos, que por ejemplo somos chamanes o recorremos otros caminos de desarrollo espiritual, nos dirigimos a un ser de luz así. No es un extraterrestre, esa era mi metáfora, pero está muy por delante de nosotros en su desarrollo y mucho más cerca de la Fuerza Creadora, de aquello que lo ha creado todo. Y entonces llegamos nosotros como chamanes y queremos usarlo: «Ay, querido Lobo, mi animal de poder, ¿me ayudarías a que mi vecino tenga unos problemitas, ya que cortó el árbol de mi jardín?», o sea, como venganza. O si no: «Me encantaría quedarme con la pareja de fulano, ¿puedes encargarte de que se divorcien?». ¿Qué crees que piensan cuando estamos gobernados por nuestra intención, gobernados por el miedo, el odio y el control, como solemos estarlo los seres humanos, y nos acercamos a un ser así con esos deseos? «Pobre hormiguita. Claro que no te voy a ayudar con tu ego. Claro que no te voy a ayudar con tu odio». Porque estos seres están tan cerca de lo que llamamos emociones primarias, o, simplificándolo mucho, del corazón, que por supuesto no quieren tener nada que ver directamente con personas que intentan perjudicarse a sí mismas y a los demás.
Así que, cuando empezamos un camino de desarrollo chamánico primordial, una de las cosas que aprendemos al principio es entrar en contacto con nuestros guías chamánicos y nuestros animales de poder. Si entonces llegamos y decimos «querido esto y querido aquello, por favor, ayúdame a arruinar esto», o «quiero muchísimo dinero», solo nos van a mirar con cara de resignación.
El texto ritual que no funcionó
Pål-Esben: Lo mismo pasa cuando empezamos con la magia chamánica, o magia estructural, como la llamamos en nuestra tradición, donde se hace un ritual y se recibe la ayuda de estos seres y recursos metafísicos. Si entras en el ritual con un deseo que está relacionado con el ego, no recibes ninguna ayuda. Voy a dar un ejemplo. En el curso para principiantes, cuando vamos a aprender magia chamánica, digo: «Es muy importante que el texto ritual y el deseo estén relacionados con tu corazón, y no con el ego. Si están relacionados con el ego, sencillamente no va a funcionar».
Hace algunos años tuve aquí a una persona que estudiaba conmigo y que iba a vender su casa. En los textos rituales que se iban a usar en el ritual decía: «Por favor, ayúdame a vender mi casa, y quiero como mínimo tal precio, y tiene que pasar así, y tiene que pasar asá». Esa persona se puso manos a la obra, hizo el ritual y mandó la energía. Unos meses después vino a quejarse conmigo del emocionante ritual del seminario: no funcionó; no pasó nada. Lo primero que le digo es: «¿Me puedes mandar esa intención tuya, el texto ritual?». Ahí decía algo casi cien por ciento egocéntrico: «Quiero lo que quiero». Entonces le digo: «Tenemos que cambiar este texto ritual», y le explico por qué es un problema. Lo cambiamos para decir que deseamos atraer a un comprador, de manera que el vendedor y el comprador queden contentos con el precio y se encuentre un buen equilibrio. Mi estudiante lo asimiló, empezó a hacer el ritual y volvió a verme a las tres o cuatro semanas: «¡Pål-Esben, Pål-Esben, ya vendí mi casa! ¡Esto es increíble!». Pues no tan increíble, la verdad. Así es como funciona, pero solo cuando lo haces bien, solo cuando tu intención está relacionada con tu corazón.
Así vemos que, cuando trabajamos con estas cosas, esto es extraordinariamente importante, mucho más allá de lo que tiene que ver con el manejo práctico de los estados emocionales, los de sufrimiento y los plenos. Por eso quería decir un par de palabras sobre eso también, antes de meternos en cómo cultivamos esto de forma práctica. Porque esa es la siguiente pregunta que aparece: «Sí, escucho esto de los estados plenos y de los estados de sufrimiento. No quiero los de sufrimiento, eso lo entiendo; me gustaría tener los estados emocionales plenos». Y entonces la pregunta es: ¿cómo pasamos de una vida con muchos estados emocionales de sufrimiento a más estados emocionales plenos? ¿Cómo lo cultivamos? Para eso tenemos los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón, que hacen que esto sea práctico y pragmático para todos. Y tú ya tocaste esto un poco, a propósito de la gratitud.
Amina: Sí, eso del texto ritual y de enviar un deseo, o lo que uno desea en la vida en general, es algo en lo que he pensado mucho. ¿De dónde vienen mis deseos? ¿Vienen del ego, o vienen del corazón, del amor? Pero si tuvieras que darle un consejo a alguien que quiere sentir más el amor en su vida diaria, ¿dirías que, cuando uno empieza a vivir el amor con pasos prácticos, a través de quién es en el día a día y de cómo vive su vida, va a tener un contacto más grande con el corazón?
Pilar 1: convertirse en un maestro de la gratitud
Pål-Esben: Sí, es una consecuencia directa, por supuesto. Porque cuantos menos estados emocionales de sufrimiento te alejen de tu corazón, más fácil es entrar en contacto con el corazón y con la fuerza que hay detrás del corazón, que es algo de otra dimensión. No creo que vayamos a hablar mucho de eso hoy, pero en el corazón hay un potencial de fuerza. En realidad, el corazón es nuestro tercer cerebro. Tiene neuronas, células cerebrales, vive un poco su propia vida, y está conectado con otros recursos metafísicos que tienen que ver con nuestra existencia. Mucha gente dice que el corazón es el puente hacia nuestra alma. Eso quiere decir que, cuanto más relacionados estamos en nuestra vida con las emociones primarias o con los estados emocionales plenos, más cerca estamos de nuestro corazón.
Y tú ya lo mencionaste un poco: el primer pilar para encontrar el Camino del Corazón trata de convertirse en un maestro de la gratitud. Lo subrayo, un maestro de la gratitud. Lo que veo a menudo, como también dices tú, cuando alguien empieza con ejercicios de gratitud, es que se supone que tienes que escribir una lista por la mañana: «Estoy agradecido por la casa, estoy agradecido por mis hijos, estoy agradecido por esto y aquello». Pero muchas veces eso no tiene un gran impacto en los estados emocionales de una persona. Si de verdad quieres recorrer el camino para convertirte en un maestro de la gratitud, el primer paso empieza por no limitarte a escribir una lista de aquello por lo que estás agradecido. Eso es cognitivo, intelectual, y tiene muy poco que ver con nuestras emociones. En lugar de eso, tomas el primer punto de la lista, cierras los ojos y entras en el estado de ese punto.
Por ejemplo, el primer punto de la lista de lo que agradeces son tus hijos. Como madre o padre, cierras los ojos y quizá te imaginas el nacimiento de tu hijo, o una buena experiencia con él. Te proyectas con la mente en la situación y la vuelves a vivir, y con el tiempo podrás volver a vivir las emociones y los sentimientos que están ligados a esa situación. Eso requiere un poco de entrenamiento, porque en nuestra sociedad hay muchísimas personas embotadas ante las buenas emociones, las emociones plenas. Muchos estudiantes que vienen a mí y empiezan con este sencillo ejercicio de gratitud, cinco minutos cada mañana, encuentran difícil entrar en contacto con los sentimientos relacionados con lo que agradecen. Pero lo que pasa cada vez que uno practica esto es que poco a poco empieza a revivir los estados emocionales buenos y plenos relacionados con aquello que agradece. Eso es lo que traes a tu vida, en ese mismo momento. Tienes un acceso más fácil a los estados emocionales plenos: la gratitud, la alegría, la empatía, la calidez humana, el gozo. Esto hay que volver a entrenarlo. La gratitud es una cosa, pero sus consecuencias son algo mucho más grande. Porque una de las consecuencias es que vuelves a entrar en contacto con tus emociones primarias, ante las que, por desgracia, en nuestra sociedad solemos estar embotados.
La euforia natural
Amina: Siento que me emociono mucho cuando hablas de esto ahora, porque recuerdo el principio, cuando trabajaba mucho en esto, y lo veo a la luz de algo que viví el otro día. Iba manejando hacia algún lado, y de repente sentí una gratitud enorme que venía de lo más profundo de mí. Es una euforia buena y natural, por decirlo así. No era un sentimiento que viniera de que alguien me hubiera dicho algo amable, o de que estuviera esperando algo con ganas. Era una gratitud profunda por la vida misma. Suena un poco raro, pero poder vivir esos sentimientos es absolutamente maravilloso.
Y ya que estamos con los pilares, el segundo pilar es convertirse en un maestro en perdonarse a sí mismo y a los demás. Aquí creo que hay bastantes malentendidos. Si hablo por mí, creo que me creí la idea: «Sí, perdonar, qué bonito». Simplemente había decidido perdonar a todas las personas de mi vida que me habían hecho daño. Sencillamente lo había aceptado: así es, perdono y sigo adelante. Seguramente había aceptado que el pasado es pasado, pero se notaba: todavía no podía hablar de todas esas cosas sin que se me hiciera un nudo en la garganta, o sin sentir de vez en cuando emociones negativas hacia esa persona, aunque, entre comillas, había decidido perdonar. Fue cuando conocí los aspectos más profundos del perdón que entendí que esto tiene que pasar a un nivel más profundo. Pero también sé que a muchísima gente se le activa algo cuando se habla del perdón, porque ha vivido cosas traumáticas muy grandes. Y creo que aquí circula un malentendido muy grande, un poco como lo que hablamos al principio del episodio. Eso es lo que veo.
El nivel de maestría: la gratitud espontánea
Pål-Esben: Antes de decir algo sobre eso, quiero volver a lo que dijiste sobre la gratitud. Porque lo que acabas de mencionar es que empezamos a deslizarnos hacia el nivel de maestría de la gratitud. El primer ejercicio, el primer escalón de la escalera, es el ejercicio en el que no solo escribes aquello por lo que estás agradecido, sino que entras activamente en la situación con tu ojo interior y vuelves a vivir los sentimientos y la gratitud.
Cuando uno ya hizo eso, y empieza a entrar en contacto con ello y se vuelve más auténtico, entonces empieza a vivir lo que tú estás viviendo: la gratitud surge de forma espontánea en el día a día, sin que uno haga nada. Para quienes empiezan a convertirse en maestros en esto, es bastante espectacular. Por ejemplo, vas caminando por la calle en la ciudad, y de repente el cielo azul allá arriba te conmueve tanto que se te pone la piel de gallina y se te eriza el vello. O sales al jardín y ves una anémona de bosque, una florecita blanca, y de la nada te llega una gratitud tremenda por esa pequeña flor. Es espectacular. Cuando esto empieza a surgir por sí solo en el día a día de una persona, sin que tenga que hacer nada, uno empieza a entrar en contacto con el nivel de maestría.
Y entonces uno puede imaginarse lo siguiente: una persona que tiene muchos estados emocionales de sufrimiento y que empieza a vivir una gratitud espontánea. Ahí ya podemos hacernos una idea de que esos estados de sufrimiento empiezan a desvanecerse cada vez más, y de que esa persona tiene cada vez más contacto con los estados emocionales plenos. Esto es solo el primer pilar. Lo que me encuentro a menudo es un poco de ignorancia en torno a estas cosas. Hay muchísima gente que habla de la gratitud: «He leído libros sobre la gratitud, he hecho ejercicios de gratitud». Eso no significa que hayas entendido de qué se trata. Considerarse agradecido no tiene por qué tener nada que ver con estar agradecido de verdad; pueden ser dos cosas completamente distintas. De lo que hablamos aquí es de un proceso de cultivo, en el que tienes una escalera delante, y el primer escalón es el primer ejercicio. Cuando empiezas a dominarlo y vuelves a tener contacto con tus estados emocionales plenos, te enseñan el siguiente ejercicio de la escalera. Y a medida que uno sube los escalones, llega adonde estás tú hoy, donde esto surge cada vez más de forma espontánea en el día a día sin que uno haga nada. Es realmente espectacular. No sé, Amina, es absolutamente maravilloso.
Amina: Sí, de verdad que lo es.
Pål-Esben: No hace mucho que empezaste tu camino de desarrollo, como hemos mencionado en nuestros episodios anteriores. Empezaste hace un año y medio, cuando las cosas eran realmente difíciles en tu vida, con muchísimos estados emocionales de sufrimiento que iban y venían sin control. Y ahora estás aquí sentada, solo un año y medio después, disfrutando, entre otras cosas, de una gratitud espontánea en tu día a día. En realidad, es como de la noche al día comparado con cuando empezaste.
Amina: De verdad, de verdad. Sí, sí, de verdad, como de la noche al día. Siento que las palabras se quedan muy cortas para describir ese sentimiento profundo y verdadero. Porque cuando lo vives, lo vives, y entonces entiendes a qué vienen tantos fuegos artificiales.
Eructos en el sofá: las consecuencias de la gratitud
Pål-Esben: Sí. Y esto, a su vez, tiene una influencia directa en otras áreas de la vida. Pongamos, por ejemplo, que estás con tu pareja, y que tu pareja quizá no es muy óptima que digamos. Hablo de nosotros, los hombres; muchas veces somos poco óptimos en muchas áreas. Tú, como mujer, puedes estar ahí mirando a tu pareja poco óptima, que está eructando en el sofá, o lo que sea. Y cuando ya empezaste a entrar en contacto con la gratitud de forma espontánea, en lugar de ponerte furiosa por los eructos y los pedos, simplemente sientes muchísima gratitud por tener una pareja que te ama. Así que esto tiene grandes consecuencias en todas las áreas de la vida, el día en que uno empieza a convertirse de verdad en maestro de esto. Y hasta ahora solo hemos hablado del primero de nueve pilares. Cada uno de los pilares tiene este potencial.
Pilar 2: perdonarse a sí mismo y a los demás
Pål-Esben: Y el segundo, que tú ya presentaste aquí, es la gratitud, no, disculpa: el perdón. Creo que debe de ser una de las áreas más malentendidas que hay. El perdón está ligado a muchos dogmas, que encontramos, entre otros lugares, en la religión: nos enseñaron que hay que poner la otra mejilla y aceptar que alguien nos haga daño. Y luego hay muchos malentendidos del tipo «cuando perdono algo, es lo mismo que aceptar lo que pasó», y eso hace que mucha gente tenga dificultades con estas cosas. Pero el perdón, en principio, es solo por nuestro propio bien. Los seres humanos vamos por la vida cargando con el peso de experiencias que hemos tenido antes, con situaciones o personas que nos han hecho daño. Y el único que sufre por eso eres tú, que vas cargando con el rencor, con la injusticia, con el dolor y, en el peor de los casos, con un trastorno de estrés postraumático si has sufrido abusos y violencia. Por supuesto, uno puede cargar con ese dolor toda la vida. Pero yo soy partidario de ver cómo podemos soltar el dolor, para acercarnos más a nuestro corazón y experimentar más las emociones primarias y buenas de la vida.
Así que el perdón lo hacemos solo por nosotros mismos, y se trata de soltar el peso que cargamos. Y en cuanto a aceptar lo que pasó, perdonar no tiene nada que ver con aceptar que alguien te haya hecho daño. Se trata solo de que perdonas para hacer las paces con eso. Estabas en el lugar equivocado en el momento equivocado, no tenías ningún control sobre lo que pasó, y a través del perdón eliges romper los lazos emocionales entre el presente y el pasado, para no llevar contigo en tu vida de ahora los sentimientos dolorosos del pasado. De eso se trata en realidad. En principio, hacer esto correctamente es un asunto complejo, pero en realidad también es muy sencillo. En mi blog escribí un artículo sobre los siete pilares para poder perdonar, que describe el proceso con mucha claridad. Porque es un proceso por el que hay que pasar. No basta, como dijiste, con cerrar los ojos y decir: «Ahora voy a perdonar, ahora voy a perdonar, ahora voy a perdonar». Eso no funciona muy bien.
La historia de París: el rencor que había que soltar
Pål-Esben: Quizá en otros tiempos yo mismo era un experto en guardarles rencor a quienes me habían hecho daño. Recuerdo que tuve una pareja cuando era joven, antes de empezar mi camino de desarrollo chamánico primordial, hace 30 años o algo así. Estaba tan enamorado, lo teníamos todo, incluso habíamos decidido comprometernos, y yo creía que ahora mi vida estaba en orden. Entonces ella se fue a París, conoció a otro tipo, volvió y me dijo: «No, ahora quiero irme de la casa». Toda mi vida se vino abajo. Fue muy doloroso. ¿Y qué pasa después? «¿Cómo pudiste hacerme esto?». Uno anda proyectando odio y frustración, y deja que todo eso crezca.
Cargaba con un par de episodios más como ese cuando empecé mi viaje de desarrollo, mi viaje de desarrollo chamánico primordial, a principios de 2004. Mi maestro de entonces me dijo: «Veo que cargas con mucho rencor hacia personas que te han hecho cosas». Le guardaba rencor a mi empleador, al que culpaba de mi burnout porque no me cuidaron. Son cosas del primate que llevamos dentro, en estado puro: echarles la culpa a todos los demás de mis problemas. Entonces me dice, y hablaba sobre todo de mis ex: «¿Cómo crees que va a ser tu vida, Pål-Esben, si no sueltas estas cosas? Cuando tengas una nueva pareja y sigas cargando con este escepticismo y estos sentimientos dolorosos, ¿cómo vas a poder ser feliz en tu próxima relación? Porque vas a conocer a una pareja de verdad, que encaje contigo y con tu alma. Necesitas soltar toda esta chatarra, soltar este sufrimiento, para poder liberarte». Y entonces pensé: está bien. Ahí mi tarea era empezar a entender por qué soltar era tan importante. No se trataba de aceptar que mi expareja hizo esto y aquello, o que mi empleador no me puso límites, sino solo de soltar: «Bueno, eso fue lo que pasó, por la razón que sea. Pero pasó, y mi tarea ahora es romper las cadenas emocionales dolorosas que me atan a lo que pasó, aquí y ahora». Eso se hace a través de un proceso de perdón muy específico que usamos.
¿Cómo te fue a ti, Amina? ¿Qué pensabas del perdón, del rencor y de todo eso? ¿Quizá eras de esas personas que no traían nada de esto en el equipaje?
«Jo, jo, jo, estás perdonada»: el perdón intelectual
Amina: No, nada. Ahí tenía un expediente impecable, te lo aseguro. Y síndrome de omnipotencia tampoco tengo, así que eso ni se me ha pasado por la cabeza. No, ya en serio: como dije antes, había cosas que sabía que me habían pasado en el pasado y que había decidido perdonar porque era muy bonito y muy lindo. Pero cuando veía a mi mamá, por ejemplo, se me activaba todo por nada: con solo que ella respirara mal, o bebiera mal, y lo de mal lo digo entre comillas. Entonces me di cuenta de que aquí había cosas más profundas que necesitaba trabajar. Y de hecho, y quizá esto suene un poco a milagro, cuando abordé el perdón con trabajo energético chamánico, comprendiendo el pasado y dando pasos prácticos hacia adelante, tardé quizá una semana como mucho en poder estar con mi mamá sin que se me activara nada. Ella tiene su personalidad, y yo tengo la mía. Fue una liberación enorme.
Y con una clienta a la que acompaño desde hace tiempo tuve una sesión hace quizá un mes, en la que vi que le guardaba rencor a un familiar. Intenté sugerírselo un poco, porque no quería ser demasiado directa: «Bueno, ¿y si miras un poco el tema del perdón, para no tener que seguir cargando con eso?». Y ella me dijo: «No, eso no puedo. Lo que pasó, eso, no». Y entiendo de dónde viene ese sentimiento, porque habían pasado cosas bastante duras en el pasado y en la infancia. Pero entonces le dije: «Bueno, te entiendo. Pero míralo un poco». Y entonces, de hecho, le mandé dos enlaces a videos que subiste a YouTube sobre el perdón, la primera y la segunda parte. Le dije: «Míralos antes de la próxima vez, y simplemente fíjate si algo resuena contigo». Me volví a ver con ella dos o tres semanas después, y para entonces tenía una visión completamente nueva del tema, y estaba lista para hacer trabajo energético para soltarlo. Ahí también hubo un poco de ese ambiente de milagro. Así que solo quería compartir esto: de verdad pasan cosas cuando trabajamos con el perdón, tanto a nivel energético como, sobre todo, con los pasos prácticos. Entonces se entiende mejor lo que es en realidad el perdón.
Pål-Esben: Y seguramente tu clienta tenía la idea de que, cuando uno ha perdonado, acepta lo que pasó. Y por nada del mundo quiere uno aceptar lo que pasó, ni estar de acuerdo con lo que pasó, así que tiene que aferrarse a estos sentimientos dolorosos, porque siente que no está bien soltarlos; eso sería lo mismo que aceptarlo. Es una rueda del hámster en la que se encuentra mucha gente, y que hace que nunca suelten su rencor. Pero, como dije, uno puede elegir cargar con el sufrimiento el resto de esta encarnación, y el único que sufre por eso es uno mismo, no el que hizo algo mal. O también uno puede elegir soltarlo.
Y como tú dijiste, no basta con soltar intelectualmente. Es fácil, en teoría, demostrárselo a tu mamá, por ejemplo: «Perdono, perdono, perdono. Te perdono, mamá, por todo lo que hiciste. ¡Jo, jo, jo, estás perdonada!». Y un poco de incienso también, claro. Eso también queda muy bien, un poco de incienso, un poco de tambor y esas cosas, pero sencillamente no funciona. Porque eso se nota cuando estás con esa persona: sientes que algo te pincha, que te irrita. Y ahí encuentras la prueba de si de verdad has perdonado. Lo mínimo es poder relacionarte de forma neutral con la persona que te hirió, sin que aparezcan emociones negativas. Y a quienes te hirieron hace mucho tiempo no hace falta ir a buscarlos para comprobar si lograste perdonar. Pero yo lo noto así: cuando dejas de pensar en eso, cuando dejas de sentir las emociones negativas, entonces los lazos y las conexiones mentales y emocionales se han disuelto, y el pasado está separado del presente en lo que se refiere a las emociones. Las experiencias siguen ahí, claro, pero las emociones destructivas desaparecieron. Y puedes manejar las cosas de una mejor manera, como te pasó con tu mamá.
Amina: Sí.
Perdonarse a sí mismo
Pål-Esben: Así que ahí también, el segundo pilar para encontrar el Camino del Corazón dice: convertirse en un maestro en perdonarte a ti mismo y a los demás. Y lo de perdonarte a ti mismo es un tema aparte. Muchas veces andamos guardándonos rencor a nosotros mismos, por no haber sido lo bastante buenos, por haber cometido errores aquí y allá. Trato con bastantes personas, y es muy común que uno ande flagelándose por no ser lo bastante bueno. Creo que, para poder perdonar a otros, primero hay que perdonarse a uno mismo, quizá hacerse amigo de uno mismo. Porque cuanto más negativamente te ves, más lejos estás también de tu corazón. Perdonarse a uno mismo es tan importante como perdonar a los demás. También significa aprender a hacer las paces con uno mismo por quien uno es, y aceptar que está bien ser como eres, Amina. Está bien que seas perfecta en un 80 por ciento y no en un 100 por ciento. Está bien equivocarse, está bien meter la pata. Pero llegar al punto en que eso está bien requiere trabajo.
Amina: Sí, claro que sí. Y también está eso de perdonarse a uno mismo por lo que uno no sabía en ese momento. Porque desde donde estás hoy, has aprendido mucho más de la vida y tienes más conocimiento del que tenías antes. Un ejemplo soy yo. He cargado con mucha culpa con respecto a mis hijos, porque hoy sé mucho más que hace diez años. A veces mis pensamientos me llevan ahí: «Ay, pero tendría que haber hecho esto y aquello hace diez años, y no tendría que haberlo hecho así». Pero es que en ese momento yo no tenía las bases para poder hacerlo así. Así que soltar las cosas que uno piensa que podría haber hecho de otra manera ahora que sabe más, y perdonarse de verdad por ellas también, es algo que, al menos, he trabajado.
Pål-Esben: Es un ejemplo clásico que veo en la mayoría de las madres, y especialmente en los padres. Aprenden psicología básica, cómo funciona la conducta y qué nos mueve por dentro, y se desarrollan y se convierten en una mejor versión de sí mismos. Entonces creo que casi todos miran hacia atrás y piensan: «¡Dios mío! Si hubiera sabido esto cuando mis hijos eran pequeños, habría hecho esto y aquello». Y entonces creen: «Les hice daño porque hice esto y aquello». Pero, por supuesto, no es así, porque toda madre y todo padre, por lo menos la gran mayoría, hacen lo mejor que pueden con el conocimiento y la comprensión que tienen en cada momento. No podemos esperar actuar mejor de lo que nos permiten la comprensión y el conocimiento que tenemos justo ahora, ¿verdad? No podemos proyectarnos 50 años hacia adelante y decir: «Hoy voy a actuar según el conocimiento que tendré dentro de 5, 10 o 20 años». Y ahí entra el perdonarse a uno mismo: «Bueno, quizá no traté a mis hijos de la mejor manera posible en tal o cual momento, comparado con lo que sé hoy. Pero también reconozco que hice lo mejor que pude con la comprensión que tenía sobre la crianza, y hago las paces con eso». Eso también es una parte importante de perdonarse a uno mismo. Es un ejemplo perfecto.
Eva Mozes Kor: todo se puede perdonar
Pål-Esben: Así que apenas hemos tocado estos pilares, y uno ve que, si empieza a ordenar estas cosas y a incorporarlas en su vida, va soltando cada vez más los estados emocionales de sufrimiento y se va abriendo cada vez más a los plenos. Uno se acerca cada vez más a su corazón. Este es un proceso de cultivo que no se hace en un curso; es una tarea de toda la vida. Por eso me impresionan tú y muchas otras personas, por lo que de verdad es posible aquí. He conocido a personas que han pasado por los traumas más grandes que un ser humano puede vivir, y que han tenido el valor suficiente para soltarlo, perdonarlo y liberarse a través de eso.
Un buen ejemplo está en mi artículo del blog sobre el perdón, con Eva Mozes Kor, que fue una de las gemelas torturadas por la Alemania nazi y por Mengele. Ella cargó con el odio y el rencor hacia los nazis durante varias décadas después de ser liberada. Fue después de unos 50 años cuando dijo en una entrevista que lo único sobre lo que ellos no tenían poder era su voluntad de perdonarlos. Y los perdonó. Después, su vida cambió radicalmente: de estar llena de estados emocionales de sufrimiento, pudo volver a disfrutar de las sonrisas de sus nietos. Vale mucho la pena ver esa entrevista, para entender que absolutamente todo se puede perdonar. Incluso los traumas más extremos se pueden soltar. Pero es imposible soltarlos mientras uno los protege, y mientras uno cree que de lo que se trata es de aceptar lo que pasó. Solo se trata de liberarse a uno mismo. Así que es un pilar muy, muy apasionante.
Pilar 3: la autorregulación física, emocional y espiritual
Pål-Esben: Bueno, ¿pasamos al siguiente? El número tres, el tercer pilar, es convertirse en un maestro de la autorregulación física, emocional y espiritual. Así que, Amina, cuéntanos un poco de tu experiencia con eso.
Amina: Sí, la verdad es que me ha costado muchísimo la autorregulación emocional, y al principio de mi viaje de desarrollo pasaba que…
Pål-Esben: ¿Qué es la autorregulación emocional? ¿Puedes explicar qué es?
Amina: Sí. La autorregulación emocional consiste en regular las propias emociones y no actuar por impulso, no actuar desde ese piloto automático que se enciende en nosotros cuando algo nos activa o nos toca por dentro, y que hace que reaccionemos al impulso. Antes yo reaccionaba muchísimo por impulso. En realidad era simplemente víctima de mis emociones, así de sencillo. No tenía control sobre mis emociones, ni control sobre la autorregulación. Era arriba y abajo, alto y bajo, izquierda y derecha, todo mezclado en un solo minuto.
Pero luego empecé a observarme: «Bueno, ¿qué está pasando ahora, cuando siento esto, cuando esta emoción me sube? Puedo elegir gritar, chillar y destrozar algo, o puedo elegir no hacerlo». Y en eso me volví bastante buena: en no descargarlo hacia afuera. Empecé a tener control sobre eso. Pero lo que en realidad no logré controlar, y que noté mucho después, de hecho solo cuando empecé la formación contigo, fue que ahí estaba pasando algo que no estaba bien. Porque implosionaba dentro de mí. En realidad solo cargaba con todas estas emociones, y eso hacía que la energía saliera por otras partes de mi vida. Es igual que con esos que tocan la bocina por cualquier error que alguien comete en el tráfico: muchas veces siento que ahí hay alguien con una energía que simplemente necesita descargar esa irritación en alguien. En todo caso, me salía por otras partes de mi vida. Así que eso lo trabajé contigo.
Y en cuanto a la autorregulación física, también la conocí. Antes hacía mucha actividad física; en realidad, el sobreentrenamiento era una adicción poco sana. He sido un poco una persona de todo o nada. Pero al final me hice una fractura grave en la pierna, y seguramente esa fue la manera del universo de decirme: «Ya te he dado suficientes avisos. No puedes entrenar 25 horas al día; eso no funciona». Así que dejé el ejercicio de lado durante dos o tres años, sin actividad física. Pero un día tuvimos una conversación sobre que yo tenía algo de energía de rabia dentro: «Me siento un poco agresiva, no sé bien qué es. Tampoco es que esté molesta por algo, al menos no de forma consciente». Y entonces me hablaste de que necesitamos sacar esa fuerza. Quizá entonces hay que golpear un saco de boxeo o una almohada, o salir a correr un poco si a uno le gusta, es decir, encontrar una manera de sacar la energía. Y también me hablaste de comer sano y de cuidar el templo del alma: dormir lo suficiente, cuidar el estado físico del cuerpo, tomar las vitaminas adecuadas. También me hice revisar las hormonas, como me aconsejaste, y vi que no tenía el mejor punto de partida para un cuerpo sano y óptimo.
Y luego llegamos a la autorregulación espiritual. Ahí, la verdad, no he logrado encontrar una frase que responda de una vez por todas qué es en realidad la autorregulación espiritual.
La olla a presión y el puesto de ángeles en Londres
Pål-Esben: En primer lugar, lo más difícil para empezar, antes de llegar a lo que se llama la autorregulación espiritual, es la autorregulación emocional. Los seres humanos muchas veces tenemos un impulso: alguien nos dice algo, y simplemente reaccionamos en piloto automático, por ejemplo poniéndonos negativos. Así que ahí es donde entrenamos ese espacio entre el impulso y la acción que se llama libre albedrío. Es fundamental cómo cultivamos ese espacio. Cuando tu pareja hace algo que normalmente te irritaría, se trata de que de verdad presiones el botón mental de pausa, mires qué es esto, pienses «¿cómo reacciono de forma constructiva a esto?», y luego presiones play. Ese espacio requiere un poco de cultivo para poder surgir. La mayoría de las personas tienen muy poco libre albedrío disponible, porque muy a menudo reaccionan en piloto automático. Pero es perfectamente posible: en unas pocas semanas se puede entrenar considerablemente, como hiciste tú al principio, y de repente tuviste más control sobre cómo reaccionabas cuando alguien te hacía algo.
El desafío era este: apretabas los dientes, y entonces lo metías en la olla a presión, y eso, por supuesto, es un problema. El arte de autorregularte todavía no había llegado a la meta; estaba en entrenamiento. Y entonces sirve de poco que solo apretemos los dientes, sonriamos y seamos espirituales, entre comillas, porque se supone que tenemos que estar en el corazón, así que tenemos que sonreír todo el tiempo. Entonces apretamos los dientes, ponemos esa sonrisa, y la presión dentro de la olla sube.
Ya te lo conté antes. Estuve en una gran feria en Londres, y ahí había un puesto de ángeles con el ángel jefe de Europa, y muchos estudiantes de ángeles alrededor, que andaban con sus alas puestas y sonreían y sonreían. Era todo tan angelical que casi resultaba poético verlos. Y una de ellas claramente nos había estado mirando, porque nosotros teníamos muchas más visitas en el puesto que ellos, y la irritación se fue acumulando, mientras la sonrisa se volvía cada vez más tensa. Al final llegó un momento en que ella explotó y se puso a gritar, y el ángel jefe tuvo que quitarle las alas de ángel y mandarla a casa. Ese es un ejemplo de agresividad pasiva. Uno se vuelve pasivo-agresivo, y no es ahí adonde queremos llegar. Queremos llegar a una autorregulación sana. Es decir, también tenemos que ocuparnos de nuestro sistema emocional, no solo del cognitivo, cuando estamos en ese espacio entre el impulso y la acción. Porque si lo metemos en la olla a presión, la presión sube. Eso fue lo que notaste: tu cuerpo se puso inquieto, sentías estrés por dentro, sentías que algo no estaba bien. Y entonces uno intenta apretar los dientes todavía más fuerte: «Tengo que ser una buena estudiante aquí, tengo que demostrarte, Pål-Esben, que puedo con esto». Y entonces se acumula todavía más. Es completamente natural.
Entonces te dije: Amina, no lo metas en la olla a presión. Tienes que sacar la energía. Esta es energía yang que tiene que salir, no gritándoles y chillándoles a los niños o a tu pareja, sino usándola para otra cosa, algo constructivo. Corta leña, golpea un saco de boxeo, sal a correr, haz 500 flexiones de brazos, lo que sea. Esto tiene que salir de otra manera, para que no termine metido en nuestra olla a presión. Si uno ha hecho esto durante muchos años, eso por sí solo puede provocar dolores musculares y articulares, que muchas veces están relacionados con la agresividad pasiva y reprimida. Lo noto una y otra vez con clientes y estudiantes. No siempre, por supuesto, así que no quiero que esto le active algo a nadie, pero muy a menudo, cuando se dan estas situaciones, tenemos que mirar la agresividad reprimida y la agresividad pasiva. Puede que uno ni siquiera sea consciente de ello. Pero hay que disolverla y dejarla salir. Entonces también se podrá notar en la musculatura, porque esto es estrés, y se instala en los músculos. Así que la autorregulación física, cuidar el propio cuerpo, es un tema aparte; de eso no vamos a decir más ahora.
El aura y el detector de mentiras
Pål-Esben: Pero la autorregulación espiritual, ¿qué es entonces? Tomemos la capa más sencilla de la autorregulación espiritual, la autorregulación energética. Eso significa regular nuestro sistema energético: cómo regulamos el sistema de chakras y, a medida que nos volvemos más hábiles, nuestra aura y nuestro cuerpo de luz. Por supuesto, las emociones de nuestra vida diaria tienen una gran importancia en cómo están nuestros sistemas energéticos. Si miras el aura de una persona con el ojo interior, es muy fácil ver de qué emociones está llena esa persona. Alguien que está lleno de frustración, rencor o lo que sea se ve como una nube gris, como un erizo, todo puntiagudo e inquieto. Pero en alguien con buenas emociones, el sistema del aura y de los chakras es mucho más armonioso. Está formado por muchos más colores, y tiene mucha más estabilidad.
Mi esposa es buenísima en esto. Al principio me resultaba muy frustrante, porque ella veía el aura mucho antes de que yo fuera capaz de verla. Hablo de hace 20 años. Estamos sentados juntos, yo hablando, y ella me dice, en inglés, aunque aquí lo traduzco: «Ahora no estás diciendo la verdad». «¡Eh, sí estoy diciendo la verdad!». «No, no estás diciendo tu verdad». «¿Cómo puedes saber que no estoy diciendo la verdad? ¡Pero si es lo que pienso y siento! ¿Cómo puedes decir eso?». Al principio no decía nada más, pero con el tiempo salió a la luz que ella veía cómo cambia el aura cuando una persona miente. Eso se nota si uno puede ver el aura. En cuanto una persona simplemente piensa en mentir, se produce un cambio muy especial, un giro, en el aura, de modo que enseguida se puede ver si la persona dice la verdad o no. Así que al principio ella era un detector de mentiras viviente, y eso me resultaba muy frustrante, porque a veces vienen bien unas cuantas mentiras piadosas. «¿Cómo estás?». «Bien, todo bien».
Pero ¿puede ser que uno ni siquiera se dé cuenta de que está mintiendo? Por supuesto que puede ser así. Pero muy a menudo uno lo hace a propósito; hay una intención detrás, y no tiene por qué ser algo negativo. Una mentira piadosa también puede estar ahí porque sencillamente uno no quiere hablar del tema. Pienso en mí mismo en otros tiempos, cuando estaba tan enfermo. Cuando alguien me preguntaba cómo estaba, yo decía: «Bien, bien, hoy estoy bien», aunque no estuviera bien, porque no tenía fuerzas para hablar de todo lo que sentía y de los dolores que tenía. Eso fue lo que hice al principio también con mi esposa: «¿Cómo estás?». «Bien». Y ella me dice: «¿Por qué no puedes decirme la verdad?». Tuvimos algunas discusiones interesantes sobre eso. Así que tener una esposa que ve el aura, y que puede descubrirte cada vez que mientes, es un poco estresante al principio. Con el tiempo ya me lo esperaba, y empecé más bien a contar cómo estaban las cosas de verdad, hasta que un día a mí también me llegó. Mi tercer ojo, por decirlo de alguna manera, cambió, y empecé a ver las mismas cosas que ve mi esposa. Eso hace que pueda ser un poco difícil ser mi estudiante también, sobre todo si intentas contar una historia que no termina de cuadrar. Tú lo notaste al principio. Te decía: «Amina, ¿cómo estás?». «Sí, todo va bien». Porque a Amina le gusta ser positiva. Y notaste que yo solo me quedaba mirándote y pensaba: «¿Cómo estás en realidad, Amina?». Pero, por regla general, en el 99 por ciento de los casos en que veo que alguien cuenta algo que no es verdad, no digo nada, y no juzgo nada. Puede haber muchísimas razones por las que uno dice lo que dice. ¿Y quién es uno para juzgar a alguien por no decir la verdad?
El tercer chakra: el límite sano y amoroso
Pål-Esben: Pero volvamos a la autorregulación espiritual. También tiene que ver con la higiene, en relación con nuestro sistema energético y nuestro sistema de chakras. Para eso hace falta un poco de conocimiento de cómo se hace, que se obtiene a través de un viaje de desarrollo chamánico primordial o de otras maneras. Justo al principio hablaste del límite sano y amoroso, y de lo importante que es para poder estar conectada con tu corazón. En lo esotérico, y en la cultura de la India, se ve así: el tercer chakra, el centro energético que tenemos en el plexo solar, es el centro energético que está ahí para cuidar y proteger el cuarto chakra, que es el chakra del corazón. Si el tercer chakra está débil y no logra poner límites, el estrés sube automáticamente hacia el corazón. Eso lo vemos en personas hipersensibles que, por ejemplo, no pueden ir sentadas en el autobús sin absorber pensamientos, sentimientos y emociones de los demás, y eso les duele. Lo que pasa es que el tercer chakra está demasiado débil. Cuando está demasiado débil, uno no logra poner límites energéticos, y entonces todo entra directamente. Entonces tenemos que fortalecerlo con entrenamiento. Y eso es el Camino del Corazón: para cuidar nuestro corazón, es importante fortalecer el tercer chakra, lo que en la práctica significa, entre otras cosas, que aprendemos a poner límites sanos y amorosos a las personas de nuestra vida. Es una parte de la autorregulación espiritual, o del cultivo de la higiene espiritual que está relacionado con ella. Y hay unas cuantas cosas más, por supuesto, cuando empezamos a profundizar un poco más en lo que estamos haciendo aquí. Vamos a avanzar hacia nuestra naturaleza más allá del tiempo y del espacio, hacia la unidad, la iluminación espiritual y cosas así, y entonces también hay bastantes otras cosas que hay que hacer. Pero ese no es un tema para hoy. Quizá lo veamos en otra ocasión.
Amina: Sí.
Pål-Esben: En eso estás trabajando hoy en día. Ahora seguimos todavía en el comienzo de tu viaje de desarrollo. En estos primeros episodios sentamos las bases del profundo viaje que has emprendido y en el que todavía estás. Hoy ya empiezas a tocar tu naturaleza más allá del tiempo y del espacio y a tener tus primeras experiencias con ella. Así que, si tú, que estás escuchando, estás un poco impaciente ahora y dices: «¿Vamos a empezar a hablar de lo interesante?», para nosotros dos es importante sentar las bases de cómo algo así puede pasar en solo 18 meses. No viene solo de estar en el amor y en la luz, sino de un proceso de cultivo por el que tú has pasado, y nuestro objetivo con estos episodios es dar un ejemplo de lo que eso significa en realidad en la práctica.
Amina: Sí, totalmente.
Los nueve pilares: el camino por delante
Pål-Esben: Ya hemos repasado los tres primeros, y en realidad aquí son nueve, pero creo que vamos a empezar a cerrar ahora, para que no se haga demasiado largo. Los demás son estos. El cuarto es convertirse en un maestro en construir un sistema de valores sano y un carácter personal fuerte, que tiene que ver con cultivar la ética. El número cinco es convertirse en un maestro en ver el vaso medio lleno, que es un arte en sí mismo. El sexto es convertirse en un maestro en sanar tu síndrome de omnipotencia. El séptimo es convertirse en un maestro en sanar el perfeccionismo, en reconocer que el 80 por ciento es suficiente. El número ocho es convertirse en un maestro en comprender y vivir los ritmos sanadores de la naturaleza. Y el noveno pilar es convertirse en un maestro en comprender y vivir los deseos y la misión de vida de tu alma en esta encarnación.
Es bastante apasionante cuando uno empieza a entrar en esto, y tú ya te estás volviendo toda una maestra en muchas de estas cosas, Amina. ¿Tienes un resumen para cerrar? Quizá en un episodio más adelante entremos también en los demás, porque aquí hay muchas cosas apasionantes de las que hablar. Cada uno de estos pilares puede cambiar la vida de una persona para bien. Uno solo de ellos puede cambiarla. Ahora hemos hablado de los tres primeros; quizá en otra ocasión repasemos también los siguientes.
Amina: Sí. Y de verdad les recomiendo a todos los que nos escuchan que lean tu artículo sobre los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón. Puede resultar un poco abrumador abordar los nueve pilares en un solo día, pero lo que yo he hecho en algunos periodos es tomar un pilar por semana, o un pilar cada dos semanas, para no tener que abarcarlo todo de una vez. Pero de verdad recomiendo leer el artículo de Pål-Esben sobre los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón.
Pål-Esben: ¿Qué han hecho estos nueve pilares por tu vida?
Amina: ¡Todo! Gracias a ellos puedo estar bien en mi día a día, puedo estar bien con otras personas, sin importar en qué situaciones me encuentre. Gracias a ellos he entrado en contacto con capas más profundas de mí misma que ni siquiera sabía que existían. Yo tenía una especie de idea alternativa y esotérica de lo que había ahí, una comprensión más académica, pero esto definitivamente ha hecho que pueda llegar a las capas más profundas de mí misma y vivir una buena vida. Y, sobre todo, las veces que me caigo, porque soy humana y todo eso, tardo un cuarto de hora en levantarme. Antes podía tardar varias semanas. Esa es la versión corta.
Pål-Esben: Sí, y esa también es mi experiencia con todas las personas a las que acompaño en estas cosas. Con estos nueve pilares, todavía no he conocido a ningún ser humano que no revolucione su vida para bien, aunque solo lo logre en un 50 por ciento. Si hay una sola cosa con la que uno debería empezar y probar para tener una vida considerablemente mejor en todos los niveles, tiene que ser empezar a trabajar un poco con los 9 pilares para encontrar el Camino del Corazón. Al menos ese es mi consejo y el de Amina para ti, que nos escuchas: no te abrumes. Empieza por el primero. Creo que escribí un artículo sobre la gratitud donde se habla un poco más de esto. Empieza por el primero, y ponte de verdad a dominar la gratitud; llena tu vida de ella de forma cada vez más activa. Con el tiempo empieza a surgir de forma cada vez más espontánea, y solo con eso tu vida cambiará considerablemente. Ese es mi deseo para ti, que estás escuchando, desde lo más profundo de mi corazón. Amina ya está en este camino, pero nunca terminamos. Siempre tenemos algo que aprender sobre estas cosas.
Amina: Sin duda.
Pål-Esben: Y a ti te pido que valores esto, porque no lo hacemos por nosotros mismos. Lo hacemos para inspirarte, para darte esperanza y algunas ideas de lo que uno puede hacer para desarrollarse y crearse una vida mejor. A ti, que nos escuchas, muchas gracias por acompañarnos hasta el final. Valoramos mucho tus comentarios, y una calificación de cinco estrellas en Spotify ayuda a que nuestro pódcast llegue a más oyentes. Y muchas gracias por estar aquí conmigo, Amina. Te lo agradezco de verdad.
Amina: Gracias a ti, Pål-Esben.
Pål-Esben: Y a ti, que nos escuchas, gracias por estar con nosotros. Espero que vuelvas a acompañarnos en el próximo episodio. Hasta entonces, que tengas un día, una tarde, una noche o una mañana realmente maravillosa, desde donde sea que nos estés escuchando. Cuídate mucho.
Cierre
Muchas gracias por escuchar este episodio de «El viaje hacia la autorrealización», una travesía chamánica primordial de regreso a tu verdadera naturaleza. Esperamos que la historia de Amina te haya inspirado a explorar tu propio viaje de autodescubrimiento y desarrollo. Recuerda que el camino que va del sufrimiento a la autorrealización puede ser exigente, pero con valor, paciencia y el apoyo de un guía, mentor, maestro o terapeuta competente, casi todo es posible. Te deseamos lo mejor en tu viaje, y nos escuchamos en el próximo episodio.
El viaje hacia la autorrealización






