El arte de vivir según los ritmos saludables de la naturaleza

Todo va cada vez más rápido, la luz nunca se apaga y crecen las exigencias de producir y de rendir. Por el camino hemos perdido algo importante: nuestro propio ritmo vital. La invitación aquí es volver a algo fundamental e intemporal, los ciclos de la propia naturaleza. Cuando redescubrimos los ritmos saludables que nos muestran la naturaleza y las estaciones, y vivimos según ellos, abrimos la puerta a una vida más en armonía con nuestra verdadera naturaleza, una vida que nos da más salud, alegría y sentido.

A través de la mirada del chamán y de la investigación moderna vemos cómo los ritmos y los procesos naturales, desde el silencio del invierno hasta el florecimiento del verano, reflejan nuestras necesidades interiores de descanso, crecimiento y acción. Cuando escuchamos esa sabiduría, podemos encontrar el camino hacia una vida con más presencia, equilibrio y vitalidad.

Te doy la bienvenida a este aprendizaje: el arte de vivir en armonía con los ritmos saludables de la naturaleza, un arte que puede transformar tanto tu persona como tu día a día.

Como chamán y maestro, he comprobado una y otra vez que la clave de una vida con sentido está en nuestra conexión con la naturaleza. En el encuentro con los ritmos saludables, la sabiduría y la infinita paciencia de la Madre Tierra hallamos sanación y claridad, alegría y una comprensión más profunda de quiénes somos en realidad. No es casualidad: estamos indisolublemente unidos a los ciclos de la naturaleza, y cuando esa conexión se debilita, también perdemos algo esencial de nosotros mismos.

Aquí comparto mis propias experiencias y lo que he comprendido sobre cómo podemos redescubrir nuestra capacidad innata de encontrar el camino entre los desafíos y las oportunidades de la vida. Si escuchamos nuestra brújula interior y, a la vez, prestamos atención a las señales sutiles y a la guía de la naturaleza, podemos volver a abrir la puerta a la sabiduría milenaria que siempre ha estado a nuestro alcance.

Esto no es pura filosofía. Es un camino concreto y práctico hacia una vida con más claridad, más paz interior y un sentido más profundo, en armonía con la tierra de la que todos formamos parte.

Igual para todos

Hay algo que nos caracteriza a todos, seamos quienes seamos y vengamos de donde vengamos: llegamos al mundo desnudos y nos vamos de la misma manera. Esta verdad, sencilla pero poderosa, nos une como seres humanos y nos recuerda que nuestra vida es a la vez valiosa y pasajera.

¿Cuál es, entonces, el sentido del tiempo que transcurre entre esos dos puntos, entre la primera inhalación y la última exhalación? Esta pregunta me ha acompañado durante gran parte de mi vida, y cuanto más profundamente reflexiono sobre ella, más claro veo que la respuesta no está en lo exterior.

Desde un punto de vista puramente lógico, el sentido de la vida difícilmente puede tener que ver con la riqueza, el estatus, la carrera profesional o la fama, porque nada de eso nos acompaña cuando el viaje termina. He visto cómo esa persecución de lo material suele dejar a las personas con una sensación de vacío, como si les faltara algo esencial por mucho que consigan.

Si ponemos la vida en perspectiva, un breve destello frente a los miles de millones de años del universo, queda claro que el sentido tiene que ser algo distinto del prestigio, las posesiones, la carrera profesional y el legado. Mi experiencia es que el sentido más profundo está en los pequeños momentos, en los encuentros verdaderos entre personas, en el silencio de la naturaleza, en el crecimiento que vivimos cuando se nos pone a prueba y en el camino interior hacia la comprensión de quiénes somos en realidad.

Es en esos momentos, y no en la fachada, donde de verdad se vive la vida.

Mi experiencia es que el sentido más profundo está en los pequeños momentos, en los encuentros verdaderos entre personas, en el silencio de la naturaleza, en el crecimiento que vivimos cuando se nos pone a prueba y en el camino interior hacia la comprensión de quiénes somos en realidad.

Pål-Esben Wanvig

El estudio más largo sobre la felicidad

Grandes proyectos internacionales de investigación muestran con claridad que muchos de nosotros perseguimos algo que no crea ni felicidad ni sentido. Un buen ejemplo es una encuesta entre la generación milénial, las personas nacidas entre 1980 y 1995, que cita el investigador de Harvard Robert Waldinger1. Cuando los investigadores preguntaron cuál era su principal objetivo en la vida, el 80 % respondió que deseaba la riqueza, y el 50 %, que soñaba con la fama.

Eso despertó en los investigadores una curiosidad más profunda:

¿Qué es lo que de verdad hace que una persona sea feliz y esté sana a lo largo de toda su vida, y no solo en momentos puntuales?

Ya en 1938, investigadores de Harvard pusieron en marcha el Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto (The Harvard Study of Adult Development)231, uno de los proyectos de investigación más longevos del mundo. El estudio ha seguido a un grupo de personas desde que tenían 19 años hasta bien entrada la vejez. Cada dos años, esas personas se han sometido a entrevistas, exámenes médicos, análisis de sangre y evaluaciones psicológicas. Más de 80 años de datos dan una respuesta excepcionalmente clara.

Las conclusiones principales son estas:

  • Ni el dinero, ni la carrera profesional, ni el trabajo duro, ni la fama crean una vida feliz y buena.
  • Las relaciones buenas y seguras, con la pareja, la familia y los amigos, son el factor más importante de todos, tanto para la felicidad como para la buena salud.
  • La soledad mata. Es uno de los principales factores detrás de la mala salud, los trastornos psíquicos y la sensación de vacío interior.

Con este telón de fondo, no sorprende tanto que la depresión, la ansiedad y los problemas crónicos de salud estén aumentando en todo el mundo. Muchos de nosotros pasamos la vida persiguiendo precisamente lo que no crea un sentido duradero, mientras descuidamos lo que de verdad importa.

El camino de vuelta a nuestra verdadera naturaleza

Si estudiamos pueblos indígenas que han podido vivir sin la influencia de los dogmas, la moral y el estilo de vida de la sociedad occidental, hay un rasgo que salta a la vista: afecciones como la depresión, la ansiedad y las enfermedades crónicas casi no se dan.

¿Por qué ocurre esto?

La respuesta es más sencilla de lo que muchos creen: siguen viviendo en armonía con la naturaleza y con sus ritmos saludables, como ha hecho el ser humano durante la mayor parte de su existencia.

En sus culturas hay un equilibrio natural entre la actividad y el descanso. El ritmo de vida sigue las estaciones: la calma y la reflexión del invierno, el crecimiento de la primavera, la vitalidad del verano y la cosecha y la preparación del otoño. La comunidad es el cimiento mismo, no solo como necesidad social, sino como necesidad vital. Los lazos de la familia y de la tribu dan seguridad, pertenencia y una vida con un sentido profundo.

Al mismo tiempo, sienten respeto por la naturaleza, que tanto los nutre como les enseña. La naturaleza es una despensa, un respiro, un espacio sagrado y una guía.

No ocurre lo mismo en nuestra cultura moderna, en la que los ritmos naturales se han ido borrando poco a poco. Vivimos en una sociedad que nunca descansa, en la que el día y la noche pierden su significado y en la que la tecnología permite estar «en línea» las veinticuatro horas. Nos forzamos a avanzar por la vida a un ritmo ajeno a nuestra biología y a nuestra alma, impulsados por metas que a menudo están muy lejos del verdadero propósito que tenemos en esta vida.

Encontrar el camino de vuelta a nuestra verdadera naturaleza no consiste en volvernos como los pueblos indígenas, sino en redescubrir lo que hemos perdido: los ritmos, las relaciones, el compás, el silencio, el sentido y la sabiduría de la Madre Tierra.

Por qué estamos aquí

Nuestra alma entra en esta vida para experimentar lo que no puede vivirse en su naturaleza verdadera e ilimitada, un estado en el que no existen el tiempo, el espacio, el sufrimiento, el conflicto ni siquiera algo tan sencillo como el sabor de una fresa.

Para poder crecer, comprender y experimentar, una parte del alma se deja «encapsular» en la existencia humana, con todas sus limitaciones: el tiempo, el espacio, el cuerpo, el karma, las relaciones y el libre albedrío. Precisamente a través de esos marcos, el alma tiene la oportunidad de aprender lo que no es posible en su estado libre.

Si observamos la sociedad actual, vemos las consecuencias de este escenario de aprendizaje: desafíos, contrastes, alegrías y dolores. Pero el alma no está aquí para acumular riqueza, estatus o fama. Está aquí para experimentar, desarrollarse y expresar su tarea vital, la misión que lleva consigo a cada encarnación.

Si quieres saber más sobre por qué estamos aquí, cómo viaja el alma de una vida a otra y qué procesos profundos se desarrollan antes, durante y después de la encarnación, te recomiendo el artículo «Los secretos detrás de la muerte y la reencarnación: ¿qué ocurre después de la muerte?» y el pódcast El viaje hacia la autorrealización, donde Amina y yo profundizamos en todos estos temas y en mucho más.

Nuestra brújula interior

Desde que llegamos al mundo llevamos con nosotros una brújula interior, una guía intuitiva que nos ayuda a seguir el camino de vida que el alma ha elegido para esta encarnación.

La brújula tiene dos aspectos principales:

  1. Las emociones primarias del corazón
  2. Tu upa-gurú interior, el maestro interior que tiene su sede en el sexto chakra y que nos lleva de la oscuridad a la luz.

Cuanto más escuchamos las necesidades genuinas del corazón y nos permitimos sentir y expresar estados emocionales plenos y verdaderos, más fuerte se vuelve la conexión entre el alma y nuestra capacidad de actuar en el día a día. Las emociones primarias del corazón, como la alegría, la pasión, el amor, el valor, la empatía y la compasión, funcionan como faros en el camino.

Cuando estamos en esas emociones, nos tratamos a nosotros mismos y a los demás con cuidado y respeto. La vida se vuelve más clara, las decisiones más fáciles y las relaciones más armoniosas. En esos momentos sentimos de forma intuitiva qué es lo correcto.

Si quieres saber más sobre este tema, los artículos «Para encender la chispa vital necesitamos esperanza y una visión positiva de la vida» y «Esta podría ser tu decisión más importante: aprende a vivir una vida feliz y con sentido en tu situación actual» lo tratan con más detalle.

Upa-gurú: tu maestro interior

La segunda parte de la brújula interior es tu upa-gurú, una fuente de sabiduría interior, profunda y poderosa, que te guía a través del silencio, la claridad y la comprensión intuitiva. Este maestro interior está siempre presente y espera con paciencia a que te abras a su sabiduría. Dos buenas vías para llegar a él son la meditación diaria y regular, con el objetivo de crear un silencio profundo en la mente, y el baño de bosque. Cuando te tomas tiempo para estar en silencio, poco a poco empezarás a oír con más claridad la voz sutil de tu upa-gurú.

Vivir según tu brújula interior

Cuanto más profundamente te dejes guiar por las emociones primarias del corazón y por tu upa-gurú interior, con más claridad sentirás la brújula interior que te muestra tus ritmos naturales, saludables y vivificantes. La brújula se convierte en una guía fiable que te ayuda a encontrar el camino entre los desafíos de la vida con más sabiduría y comprensión. Te muestra el camino hacia el verdadero florecimiento de tu vida y hacia el crecimiento personal.

En la Escuela Chamánica Yggdrasil, esto es una parte importante de recorrer el Camino del Corazón, que es fundamental para los chamanes de nuestra tradición. Al principio no es tan fácil hacerlo por tu cuenta, porque el ego suele resistirse a cualquier cambio. Por eso es buena idea buscar la ayuda y la orientación de un maestro competente y con experiencia que pueda apoyarte en ese viaje tan importante.

El arte de vivir según los ritmos saludables de la naturaleza

Nuestra brújula exterior

La Madre Tierra y los ritmos de la naturaleza existen desde mucho antes de que el primer ser humano respirara por primera vez, y probablemente seguirán existiendo mucho después de que la humanidad haya abandonado el planeta. Aun así, muchos de nosotros olvidamos que también somos fruto de la evolución de la naturaleza. Eso significa que la naturaleza marca la pauta sobre los ritmos, los equilibrios y los principios de vida que de verdad estamos hechos para seguir.

Cuanto más comprendemos esos ritmos y nos dejamos llevar por ellos, más fácil resulta vivir en sintonía con nuestra verdadera naturaleza. Y es justamente ahí, en el encuentro armonioso entre nuestras necesidades interiores y la sabiduría exterior de la naturaleza, donde está la base de una vida con sentido, feliz y sana.

Uno de los principios más fundamentales de la naturaleza es el equilibrio entre actividad, regeneración y descanso, perfectamente sincronizado con el ritmo del día y de la noche y con las estaciones. Imagina un abedul: crece y se despliega en primavera, está en plena floración en verano, suelta sus hojas en otoño y descansa en una profunda regeneración durante el invierno, antes de volver a despertar a la vida.

Los seres humanos nos hemos alejado mucho de ese ritmo natural. Intentamos florecer sin pausa, todo el año. La mayoría vive en un flujo continuo de trabajo, vida familiar, obligaciones, sesiones de entrenamiento, actividades sociales y una presencia digital ininterrumpida. Con la tecnología moderna y la luz artificial ya no dependemos de los cambios de la naturaleza, y las consecuencias están a la vista:

Más personas que nunca sufren problemas de sueño, ansiedad, depresión, agotamiento y reacciones de estrés crónico, porque el sistema nervioso autónomo nunca puede asentarse y encontrar la calma456.

Los seres humanos nos hemos alejado mucho de ese ritmo natural. Intentamos florecer sin pausa, todo el año.

Pål-Esben Wanvig

Pero si das al cuerpo y al alma la oportunidad de volver al ritmo de la naturaleza, por ejemplo con un fin de semana largo en una cabaña, sin reloj, sin pantallas, sin luz artificial y sin distracciones, ocurre algo poco común. El silencio, la oscuridad, la luz del día, la calma del bosque y la estabilidad de la montaña empiezan a afinar tu sistema nervioso. Redescubres una armonía que parece a la vez milenaria y completamente natural.

El desafío es que ese estado no llega por sí solo en un día a día ajetreado. Requiere una elección y una acción conscientes. Pero la recompensa de ese esfuerzo es enorme: entras en contacto con la brújula exterior que siempre ha estado ahí, la guía de la propia naturaleza.

Los ritmos saludables de las estaciones y de la naturaleza

Durante milenios, los chamanes han celebrado los grandes ritmos de la naturaleza con fiestas como el solsticio de verano, el equinoccio de otoño, el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. La comprensión profunda del ciclo continuo de la naturaleza es la base misma de la rueda medicinal del chamán, que recorre las estaciones y los elementos para restablecer el equilibrio en las personas, los animales y la naturaleza.

Es también un tema central en la formación que doy a mis estudiantes. Cuanto más comprende una persona los ritmos de las estaciones, y cómo revelan la pauta de nuestros propios ritmos vitales, interiores y saludables, más fácil le resulta vivir en sintonía con ellos. Inspirándonos en la naturaleza, aprendemos a movernos por la vida de una manera que favorece la salud, el sentido y la armonía interior.

Algunos ejemplos breves de cómo las estaciones reflejan nuestros propios procesos interiores:

Cuanto más comprende una persona los ritmos de las estaciones, y cómo revelan la pauta de nuestros propios ritmos vitales, interiores y saludables, más fácil le resulta vivir en sintonía con ellos.

Pål-Esben Wanvig
El arte de vivir según los ritmos saludables de la naturaleza

Invierno: regeneración, descanso y comprensión profunda

El invierno es el tiempo del silencio. La naturaleza se retira para descansar, regenerarse y reunir fuerzas. Es también una etapa en la que los seres humanos necesitamos bajar el ritmo, escuchar hacia dentro y darnos tiempo para la reflexión.

Reflexionamos sobre el año que ha pasado:

  • ¿Qué fue lo bueno?
  • ¿Qué resultó difícil?
  • ¿Qué quiero llevarme conmigo de aquí en adelante?

Con la calma que ofrece el invierno, resulta más fácil ver con claridad hacia dónde queremos ir, qué es lo correcto para nosotros y qué metas o relaciones necesitan nuestra atención.

Primavera: crecimiento, nuevos comienzos y energía que brota

Cuando llega la primavera, todo empieza a despertar de nuevo. Ahora toca sembrar y nutrir las semillas para las que sentaste las bases en el silencio del invierno. La actividad aumenta poco a poco y la energía crece mes a mes.

Quizá eso signifique empezar una nueva rutina, fijar objetivos concretos o dar los primeros pequeños pasos hacia una vida más sana y equilibrada. La fuerza de la primavera está en el comienzo: pequeñas acciones con grandes repercusiones.

Verano: florecimiento, fuerza y acción

El verano es la época en que la naturaleza está en plena floración y el sol arde con toda su fuerza. Es el momento de expresar, crear e intensificar el esfuerzo hacia tus metas.

Si durante la primavera empezaste a dar paseos diarios por la naturaleza, ahora puedes notar que tu cuerpo es más fuerte, más resistente y tiene más energía. Lo que empezó como un paseo lento puede convertirse en caminatas más intensas por terreno accidentado. El verano nos enseña a florecer, a mostrar toda nuestra fuerza.

Otoño: cosecha, integración y desprendimiento

Cuando los árboles sueltan sus hojas, también se nos invita a liberarnos de lo que ya no nos sirve. El otoño consiste en cosechar las experiencias, ver los resultados del esfuerzo del año y, al mismo tiempo, soltar lo que nos hunde:

  • viejos patrones
  • pensamientos limitantes
  • malos hábitos
  • relaciones que no son sanas
  • proyectos que nos agotan

Puede resultar exigente, porque al ego no le gustan los cambios. Por eso el apoyo de un orientador vital, de un amigo o de un maestro, alguien que pueda ayudarte a ver con claridad cuando tu propia mirada se tiñe de viejos patrones, puede ser de un valor incalculable.

El ritmo semanal como un pequeño ritmo estacional

Los mismos ritmos de la naturaleza que dan forma a las estaciones están también presentes como pequeños ciclos en nuestro día a día: diarios, semanales y mensuales. Cuando empezamos a ver la vida desde esa perspectiva, la vida cotidiana se vuelve más natural, equilibrada e intuitiva.

La noche es el invierno, el tiempo del descanso, la regeneración y la reconstrucción.

La mañana es la primavera, el comienzo tranquilo y prometedor en el que la energía brota, quizá acompañada de un buen café Bulletproof7.

El día es el verano, plena actividad, creatividad y acción.

El atardecer es el otoño, un momento para soltar el estrés del día, calmarse y volver a dirigir la atención hacia dentro antes del invierno de la noche.

Del mismo modo, construyo mi ritmo semanal a partir de los ciclos de las estaciones:

El viernes es mi otoño.

Ese día hago espacio de forma consciente, suelto lo que ya no necesito y cierro la semana con calma. Por la noche celebro el «otoño» con mi esposa y nuestros dos pequeños galgos, a menudo con una pizza ecológica hecha según nuestra receta favorita, con base de coliflor.

El fin de semana es el tiempo del invierno.

Entonces el descanso, la regeneración y la reflexión ocupan el centro. Me tomo mi tiempo para repasar la semana:

  • ¿Qué salió bien?
  • ¿Qué resultó difícil?
  • ¿Qué he aprendido?
  • ¿Qué quiero hacer de otra manera la próxima semana?

Paso el fin de semana únicamente con personas con las que tengo una buena relación, personas que dan energía y no la quitan. Precisamente eso es clave para recargar las pilas.

El lunes por la mañana marca la primavera.

Un nuevo comienzo. Un momento para fijar las intenciones y plantar las «semillas de la semana»: ¿En qué quiero poner el foco? ¿Qué metas quiero dejar crecer?

A mediodía, el verano está en plena floración, y el nivel de actividad lo acompaña.

El arte de vivir según los ritmos saludables de la naturaleza

Cronomedicina: cuando la investigación moderna redescubre la sabiduría milenaria

Un campo de investigación muy popular dentro de la medicina occidental moderna es la cronomedicina, un área que abarca la cronobiología, el estudio de los ritmos biológicos del cuerpo en los seres humanos y en otros organismos vivos. En los últimos años, este campo ha recibido mucha atención, precisamente porque muestra cómo los ritmos y los ciclos rigen nuestra salud física y psíquica.

En 2017 llegó un avance científico que atrajo la atención mundial: tres investigadores recibieron el Premio Nobel de Medicina por haber descubierto los mecanismos internos de nuestros ritmos circadianos, el sistema de relojes preciso e integrado del cuerpo que lo regula todo, desde el sueño y las hormonas hasta la digestión, el sistema inmunitario y el equilibrio emocional. El descubrimiento ha cambiado nuestra forma de entender los procesos de autorregulación del cuerpo a lo largo de las veinticuatro horas del día.

Lo que da que pensar, y quizá resulta un poco irónico, es que este conocimiento se presente hoy como un avance de la medicina moderna, cuando en la tradición chamánica se ha dado por sentado durante miles de años. En esas tradiciones, la comprensión de los ritmos de la naturaleza y del cuerpo siempre ha sido un pilar fundamental para la salud, el equilibrio y el desarrollo espiritual.

Si quieres aprender más sobre cómo puedes medir por tu cuenta tus ritmos biológicos y valorar el equilibrio de tu sistema nervioso autónomo, te recomiendo el artículo «Cómo medir el estrés crónico y el burnout de forma sencilla»4.

Un reinicio de 90 días: redescubre tu brújula interior y exterior

Para entrar en un contacto más profundo con tu brújula exterior, te recomiendo hacer un reinicio de 90 días con un baño de bosque diario. El baño de bosque consiste, sencillamente, en caminar por el bosque sin ningún tipo de objetivo.

Sin teléfono.

Sin música.

Sin planes.

Sin conversaciones.

Sin ejercicio ni exigencias de rendimiento.

Simplemente caminas con calma por la naturaleza durante unos 30 minutos y dejas que tus sentidos se abran. El objetivo es recuperar la calma interior, la paz y el equilibrio a través de la presencia y la contemplación en la naturaleza, en medio de un día a día por lo demás ajetreado y caótico.

Los resultados son sorprendentes:

Todos mis estudiantes y clientes que han completado 90 días de baño de bosque diario han experimentado mejoras importantes que les han cambiado la vida, en todo, desde el nivel de estrés, el sueño y la claridad mental hasta la alegría, la energía y la capacidad de actuar.

El artículo «Baño de bosque: la medicina de la naturaleza contra el estrés, la ansiedad y el burnout» ofrece una introducción detallada a qué es el baño de bosque y cómo practicarlo correctamente, junto con un resumen de la amplia investigación que documenta el efecto sanador de esta práctica.

Para reforzar el contacto con tu brújula interior, te recomiendo:

  • empezar el día con una breve meditación diaria para crear silencio en la mente
  • trabajar con regularidad el perdón, la autorregulación y la gratitud589

Es un camino sencillo, práctico y eficaz para llegar a conocerte y para vivir en sintonía con los ritmos naturales y saludables que la Madre Tierra ha puesto, literalmente, a nuestros pies.

Médico y chamán: dos mundos que se complementan

Siempre me ha fascinado cómo algunos médicos y especialistas en medicina, a menudo con títulos impresionantes y, por desgracia, igual de a menudo con una actitud tajante y condescendiente, descartan el chamanismo como tonterías y superstición. Todo el campo del chamanismo se juzga a partir de unos pocos chamanes que quizá no tienen el foco del todo en el lugar correcto. Un médico irresponsable no significa que todos los médicos sean irresponsables, y lo mismo vale, por supuesto, para los chamanes.

Es interesante observar cómo hay personas que se dejan influir por las declaraciones de un solo chamán que quizá no tiene la mirada puesta del todo donde debe, y concluyen que el chamanismo en general es charlatanería.

Pål-Esben Wanvig

El chamanismo no está libre de detractores, pero gran parte de las críticas se basa en malentendidos, generalizaciones y desconocimiento de lo que es realmente el chamanismo y de la fuerza, la sabiduría y la sanación que encierra esta tradición. Con mis artículos intento mostrar lo profundamente que el chamanismo ha marcado mi propia vida y cómo puede ser un recurso para todas las personas, sea cual sea su origen.

Dos perspectivas, un mismo objetivo

Yo combino lo mejor de tres mundos:

  • chamanismo
  • medicina holística
  • medicina convencional moderna y psicología

No veo ninguna contradicción entre estos campos. Describen el mundo desde perspectivas distintas, pero las diferencias de perspectiva no los hacen incompatibles. Al contrario, pueden complementarse de una forma que crea una sanación profunda e integral.

Colaboro con regularidad con médicos, psicólogos y especialistas en medicina que comparten este enfoque integral. Son profesionales que se atreven a mirar más allá de su propia «caja» profesional, que tienen el valor de hacer preguntas y que muestran apertura hacia conocimientos y experiencias fuera de los modelos tradicionales. El denominador común es siempre el mismo: el deseo de ayudar a las personas de la mejor manera posible.

¿Por qué elegir entre chamán y médico si puedes contar con los dos?

Un médico puede hacer cosas que un chamán nunca podrá, como frenar un cáncer agresivo con quimioterapia y radioterapia.

Un chamán, por su parte, puede ayudar con el trabajo preventivo y con la sanación de las causas psicosomáticas de la enfermedad, guiando a la persona hacia ritmos de vida más saludables, un equilibrio interior más profundo y la sanación emocional.

Si la paciente o el paciente recibe ayuda competente de ambos mundos, su posición es mucho más fuerte.

El reto es encontrar la competencia adecuada, tanto en los médicos como en los chamanes.

La calidad por encima del título

Que alguien tenga un título impresionante, haya escrito libros o tenga fama en los medios no dice nada de la calidad de la ayuda que ofrece. He conocido a personas en ambos bandos por las que nunca me dejaría tratar.

Por eso, una de las cosas más importantes que puedes hacer es comprobar la calidad de las personas a las que pides ayuda: tu médico de familia, tu psicólogo, tu terapeuta, tu chamán y cualquier otra persona que te trate.

Para ayudarte en esa tarea, he escrito tres artículos sobre cómo valorar la calidad de una relación terapéutica, sea cual sea la disciplina101112.

¿Quieres profundizar? En mi blog y en el pódcast El viaje hacia la autorrealización tratamos con más detalle los temas de este texto. Y si quieres recorrer el camino, empieza en la Escuela Chamánica Yggdrasil con nuestro curso gratuito en línea sobre chamanismo primordial: El camino de la naturaleza hacia la libertad y la autorrealización. Ningún camino podría empezar de forma más sencilla. Hasta dónde llega, lo decides tú.

Este contenido no sustituye la atención médica profesional de un médico u otro profesional de la salud, y no pretende ser un tratamiento médico. Si tienes una enfermedad, acude siempre primero a un médico.

Fuentes

  1. Robert Waldinger: «What makes a good life? Lessons from the longest study on happiness», TED, https://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness. ↩︎
  2. The Harvard Study of Adult Development, https://www.adultdevelopmentstudy.org/. ↩︎
  3. «Good genes are nice, but joy is better», Universidad de Harvard, https://news.harvard.edu/gazette/story/2017/04/over-nearly-80-years-harvard-study-has-been-showing-how-to-live-a-healthy-and-happy-life/. ↩︎
  4. «Slik måler du kronisk stress og utbrenthet på en enkel måte» [Cómo medir el estrés crónico y el burnout de forma sencilla]. ↩︎
  5. «Hjertets klang: din sjels musikk. Få balanse i livet gjennom kunsten å regulere deg selv» [La resonancia del corazón: la música de tu alma. Encuentra el equilibrio en la vida a través del arte de regularte], Medium n.º 4-2018. ↩︎
  6. Alfred Lohninger: Herzratenvariabilität: Das HRV-Praxis-Lehrbuch, Facultas Verlag, 2017. ↩︎
  7. «Verdens beste frokost: få bedre vitalitet og energi med en kopp kaffe med smør og olje» [El mejor desayuno del mundo: consigue más vitalidad y energía con una taza de café con mantequilla y aceite]. ↩︎
  8. «Aprende los 7 pilares fundamentales del verdadero perdón: libérate perdonando». ↩︎
  9. «Esta podría ser tu decisión más importante: aprende a vivir una vida feliz y con sentido en tu situación actual». ↩︎
  10. «Moderne vestlig medisin eller holistisk medisin? Del 1: lær hvordan du kan ta et bevisst helsevalg» [¿Medicina occidental moderna o medicina holística? Parte 1: aprende a tomar una decisión consciente sobre tu salud], Medium n.º 6-2015. ↩︎
  11. «Moderne vestlig medisin eller holistisk medisin? Del 2: slik finner du riktig behandler» [¿Medicina occidental moderna o medicina holística? Parte 2: así puedes encontrar al profesional adecuado], Medium n.º 1-2016. ↩︎
  12. «Guía ABC para encontrar a tu maestro espiritual». ↩︎

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