Los secretos detrás de la muerte y la reencarnación: ¿qué ocurre después de la muerte?
¿Tenemos pruebas concretas de la reencarnación? ¿Debemos temer a la muerte? ¿Existen de verdad el infierno, el diablo y los ángeles caídos? ¿Qué ocurre en el momento de la muerte? ¿Qué desafíos encontramos al morir? ¿Qué son en realidad los fantasmas? ¿Es posible comunicarse con los muertos? ¿Qué es un poltergeist? Este texto trata de los misterios que rodean la muerte y el renacimiento.
Recibo con frecuencia preguntas sobre lo que nos espera después de la muerte. Como chamán en ejercicio, mi papel es guiar a las personas para que comprendan y valoren la fuerza de la naturaleza, tanto a su alrededor como en su mundo interior, y ayudarlas a vivir en armonía con su herencia espiritual. En la visión chamánica del mundo, todo lo que existe tiene alma y está lleno de la vida que le da la Fuerza Creadora universal, desde las piedras más pequeñas hasta los árboles más imponentes, desde los arroyos hasta los océanos.
Parte de mi trabajo como chamán consiste en ayudar a las almas a llegar a este mundo y en acompañarlas en su transición hacia lo que viene cuando termina su tiempo en forma física.
Por desgracia, en torno a la muerte y la reencarnación hay muchos malentendidos, mucho dramatismo y mucho miedo, sobre todo en la religión y en el mercado esotérico moderno. Sin embargo, es un conocimiento que todo ser humano debería tener: comprender el ciclo de la vida y de la muerte nos muestra con más profundidad por qué estamos aquí y cómo podemos afrontar la transición sin miedo.
La vida, la muerte y la reencarnación desde una perspectiva lineal
Aquí exploramos la vida, la muerte y la reencarnación desde una perspectiva lineal, que permite al intelecto comprender el tema y relacionarse con él de una forma concreta. En la realidad espiritual más profunda no existen ni el tiempo, ni la vida, ni la muerte, ni la reencarnación tal como solemos percibirlos.
Toda nuestra existencia se despliega al mismo tiempo a lo largo de un número infinito de existencias paralelas. La experiencia del principio y el final, del nacimiento y la muerte, es en verdad una ilusión y un sueño, un teatro simbólico que tu alma crea para aprender y experimentar, y que tú vives como tú, como el yo, y como la realidad material dentro de los límites del tiempo y del espacio. Encontrarás más sobre la verdadera estructura que hay detrás de la realidad en mi serie de artículos sobre El Camino Chamánico Primordial hacia la Unidad y la Iluminación Espiritual.
El objetivo aquí es ofrecer una introducción clara y con los pies en la tierra a la vida, la muerte y el renacimiento vistos desde una perspectiva lineal. La parte sobre la vida, la muerte y las encarnaciones del curso en línea Despierta a tu chamán primordial interior trata el tema con más detalle.
Mi primera experiencia
Poco después de empezar mi formación chamánica, en 2004, me vi envuelto en un suceso insólito en casa de una conocida. La familia pasaba noches muy agitadas, y tanto los niños como los padres vivían marcados por el miedo. Oían pasos claros en el ático, puertas y ventanas que se cerraban de golpe sin explicación, y una atmósfera pesada y desagradable se extendía por toda la casa. Y no ayudaba precisamente que la vivienda estuviera justo al lado de un cementerio.
Se habían enterado por rumores de que me estaba formando como chamán, y me pidieron ayuda. Como principiante, me sentía inseguro y humilde. Nunca antes me había enfrentado a fenómenos poltergeist, pero mi maestro de entonces me dio instrucciones claras y detalladas sobre lo que debía hacer.
Como ingeniero que acababa de dar sus primeros pasos en el mundo del chamanismo, sentía, como es natural, escepticismo, inquietud y la sensación de estar pisando un terreno muy inseguro. Adentrarme en una dimensión de la que no tenía experiencia práctica era un desafío enorme. Aun así, dediqué un día entero a rituales chamánicos y a un trabajo energético minucioso para restablecer el equilibrio en la casa.
Seguí las indicaciones de mi maestro al pie de la letra, pero no conseguía librarme de la duda de si algo de todo aquello había tenido de verdad algún efecto.
A la mañana siguiente me llamó la conocida, eufórica y casi en éxtasis. Me contó que, por primera vez en mucho tiempo, la familia había dormido toda la noche sin una sola interrupción. Los golpes, los crujidos y la agitación habían desaparecido por completo. Un ambiente tranquilo y apacible había sustituido a la pesadez de antes, y los niños estaban claramente más relajados. Todos los fenómenos desagradables se habían desvanecido como el rocío bajo el sol.
La investigación sobre el renacimiento
Existe una amplia documentación indirecta que respalda la teoría del renacimiento, y en instituciones académicas de todo el mundo se sigue investigando de forma continua. La University of Virginia School of Medicine, en Estados Unidos, sobresale como la institución de investigación más destacada en el estudio de la reencarnación y el renacimiento. En esta facultad, en The Division of Perceptual Studies (DOPS), fundada en 1967 por el profesor y doctor Ian Stevenson, se llevan a cabo estudios rigurosos de fenómenos paranormales.
Uno de sus campos de investigación más fascinantes es el estudio de niños pequeños que afirman recordar vidas anteriores. Estos niños pueden dar a menudo descripciones detalladas de sus vidas previas, con datos concretos sobre el lugar donde vivían, su profesión, sus relaciones familiares y otras circunstancias personales. Lo más asombroso es que ni los niños ni sus familias actuales tienen forma alguna de construir estas historias tan complejas. El equipo de investigación de la University of Virginia viaja mucho para documentar los relatos, y lleva a cabo investigaciones exhaustivas para verificar la exactitud de lo que cuentan los niños.
A partir de su extensa investigación, los investigadores concluyen que existen indicios científicos considerables de que vivimos varias vidas. Si quieres profundizar en el tema, su sitio web tiene una gran colección de material de investigación: documentación en video, entrevistas en profundidad, publicaciones y abundantes datos de investigación.
(Desde la perspectiva de la realidad, en la que nuestra existencia está formada por un número infinito de existencias paralelas que se despliegan al mismo tiempo, estos hallazgos pueden entenderse de otra manera: algunas personas tienen una conexión más fuerte con algunos de sus yoes paralelos, existencias que se viven como si estuvieran «detrás» o «delante» de ellas en el eje del tiempo. Esta resonancia hace que recuerdos, experiencias e imágenes de vida puedan atravesar el velo que separa las existencias paralelas y vivirse como vidas pasadas, o futuras.)
Escucha también el episodio 17 del pódcast El viaje hacia la autorrealización: «¿Qué ocurre cuando morimos?» (en inglés).
¿Es la muerte algo que temer?
Uno de nuestros mayores desafíos ante la muerte es el miedo profundo, a menudo irracional, que muchas personas llevan dentro. Ese miedo puede causar complicaciones importantes en la fase de transición entre la vida y la muerte. Durante más de dos mil años, distintas instituciones religiosas, sobre todo la Iglesia cristiana, han contribuido a reforzarlo con ideas como el infierno, el diablo, los ángeles caídos y los seres demoníacos.
Estas ideas funcionan ante todo como mecanismos psicológicos de control basados en el miedo, y no tienen raíz alguna en la verdadera realidad espiritual. A modo de digresión absurda: el preinfierno de los católicos (sí, tenían un preinfierno por el que había que pasar antes de llegar al infierno de verdad) fue abolido por el papa hace algunos años porque ya no tenía vigencia en nuestra época.
Muchas personas se sorprenden cuando señalo que la mayoría de la gente, independientemente de su pertenencia religiosa, lleva dentro un miedo profundo e innato a lo que ocurre después de la muerte. Incluso quienes dicen no creer en nada religioso reciben una influencia inconsciente de la cultura, los medios, las películas y una simbología que repite una y otra vez las mismas viejas ideas. Parte de ese miedo se transmite también a través de mecanismos epigenéticos y de nuestro propio linaje biológico y de sangre.
Una forma sencilla de descubrir cuán fuerte es ese miedo son las pruebas de kinesiología aplicada. Estas pruebas suelen revelar que nuestro subconsciente sigue atrapado en viejos patrones de creencias a los que hemos estado expuestos desde la infancia. Todavía no he conocido a nadie que esté completamente libre del miedo relacionado con la muerte.
Sin embargo, la muerte en sí no es nada que temer. La muerte es una transición natural del alma hacia otra forma de existencia, una transición por la que ya hemos pasado incontables veces. El verdadero desafío surge cuando afrontamos la muerte con miedo. El miedo puede perturbar la transición y, en el peor de los casos, crear un «infierno» de creación propia en el estado intermedio llamado bardo.
Volveré sobre ello más adelante.
La muerte es una transición natural del alma hacia otra forma de existencia, una transición por la que ya hemos pasado incontables veces. El verdadero desafío surge cuando afrontamos la muerte con miedo.
Pål-Esben Wanvig
El infierno, el diablo y los ángeles caídos
Las ideas sobre el infierno, el diablo y los ángeles caídos existen, sobre todo, en la mente humana. No hay «ángeles malos». El papel de los ángeles es asistir y apoyar a la humanidad, siempre respetando nuestro libre albedrío. En mis años como chamán profesional nunca me he encontrado con ángeles, seres de luz ni animales de poder que tengan intención de hacer daño, ni he oído descripciones creíbles de ellos.
En cambio, sí tengo mucha experiencia con personas que se han quedado atascadas en el estado intermedio, el bardo, después de morir, y que desde ese nivel pueden causar perturbaciones a los vivos. Es lo que a menudo se describe como almas en pena, «espíritus malignos» o fenómenos poltergeist.
Las ideas sobre el infierno, el diablo y los ángeles caídos existen, sobre todo, en la mente humana. No hay «ángeles malos».
Pål-Esben Wanvig
El universo también alberga seres que pueden resultarnos aterradores. Pero lo cierto es que el miedo es mutuo: a ellos les parecemos igual de extraños y amenazantes. Cuando razas distintas se encuentran en el plano astral, esa diferencia fundamental puede generar inquietud, sobre todo si uno no está entrenado para tratar con seres radicalmente distintos de nosotros.
Esa es una de las principales razones por las que nunca se debería viajar astralmente sin criterio, o de forma espontánea, a lugares que no se conocen. La exploración de dimensiones desconocidas debería hacerse siempre bajo la guía segura de un maestro chamánico con experiencia, con sólidos conocimientos y comprensión de estos ámbitos.
Cómo sanar el miedo
Sanar el miedo es una de las cosas más importantes que puedes hacer por tu existencia, por tu alma y por tu camino de vida, y también para evitar los desafíos que pueden surgir antes, durante y después de la muerte. Ninguna otra fuerza crea obstáculos tan grandes en la vida, o en las fases de transición entre una vida y otra, como el miedo y la ansiedad.
Para quien busca crecimiento espiritual y desea una conexión más profunda con su alma y con su plan de vida, sanar el miedo es absolutamente esencial. Cuanto más nos dejamos llevar por el miedo, más nos alejamos del amor y del corazón, la puerta clara por la que el alma entra en este mundo.
Un chamán, sanador, maestro o mentor que carga con mucho miedo siempre tendrá limitada su capacidad de ayudar a los demás. El miedo, consciente o inconsciente, crea desarmonía, y esa desarmonía se transmite inevitablemente a las personas con las que trabajamos. Incluso la mejor de las intenciones puede crear desequilibrio si el miedo sigue sin resolverse en un segundo plano.
Por eso, sanar el miedo debería estar en lo más alto de la lista de prioridades de toda persona que desee una vida armoniosa, fuerte y con sentido.
Hay muchos métodos eficaces para liberarse del miedo. Yo mismo uso, entre otras, las técnicas que se enseñan en Cambia tu vida en 90 días y en Despierta a tu chamán primordial interior. Pueden borrar con rapidez reacciones de miedo almacenadas en el subconsciente, como la fobia a las arañas, el miedo a las alturas o el miedo al dentista, a menudo en solo unos minutos. Son métodos que cualquiera puede aprender y aplicar.
La fuente más básica y profunda de todo miedo humano, el miedo primordial, es uno de los temas que trabajamos a fondo para sanar en la formación básica de la Escuela Chamánica Yggdrasil.
Escucha también el episodio 15, «La angustia ante la muerte y el miedo a la muerte: cuando todo se derrumba y el alma exige un cambio. Cómo volver a la vida» (en inglés), y el episodio 16, «La angustia primordial, el chamanismo basado en el miedo y el sistema nervioso: cómo reencontrar la seguridad dentro de ti» (en inglés).
¿Qué ocurre cuando morimos?
En los días, y a veces en las semanas, previos a una muerte natural, el alma y el sistema energético empiezan a retirarse poco a poco del mundo físico. Se ve con claridad en el cuerpo de luz y en los ojos de la persona moribunda, que van perdiendo lentamente su brillo claro y su resplandor vital, y se vuelven más apagados y distantes.
En esta fase se puede notar a menudo la presencia de los ángeles de la muerte, seres grandes y luminosos que traen consigo una paz y un silencio profundos. Su presencia nunca es amenazante. Al contrario: la tarea de los ángeles de la muerte es apoyar, proteger y acompañar con seguridad al alma desde la existencia material hasta la primera fase después de la muerte, el estado intermedio y transitorio que se llama bardo.
El bardo, el estado intermedio
El término bardo procede del Libro tibetano de los muertos, el Bardo Thödol, donde Bardo significa «lo transitorio» y Thödol, «liberación». El título puede traducirse como «liberación a través de la escucha en el estado intermedio».
En el momento de la muerte, el alma entra en el estado intermedio acompañada por los ángeles de la muerte, junto con partes del sistema energético de la vida física. En este estado transitorio, la tarea principal del alma es procesar y comprender sus actos y experiencias de la encarnación que acaba de terminar, y reconciliarse con ellos.
Esta fase de integración suele durar desde unas semanas hasta dos o tres meses, pero en algunos casos puede alargarse bastante más si el alma lleva consigo un miedo intenso o lastres kármicos especiales.
Es perfectamente posible comunicarse con las almas que se encuentran en el bardo, y ellas también pueden comunicarse con nosotros cuando se dan las condiciones. Una vez completado el proceso de aceptación e integración, el alma puede volver a dirigirse a los ángeles de la muerte, que la guían después en la última etapa hacia el Reino de la Luz y la próxima vida.

El Reino de la Luz
En el Reino de la Luz nos reencontramos con nuestra alma, con las almas de nuestra familia del alma y con nuestros guías espirituales. Allí el alma participa en un profundo proceso de planificación junto con miembros escogidos de su familia del alma y con seres de luz especiales que hacen de guías. Juntos trazan el plan de nuestra próxima encarnación: las experiencias de aprendizaje por las que pasaremos, los desafíos que afrontaremos y el camino de vida que mejor apoye la fase del ciclo de encarnaciones en la que nos encontramos.
Cuando vuelve a llegar el momento de una nueva encarnación, de un nuevo sueño, el alma busca conscientemente el entorno que mejor pueda apoyar su propósito y sus tareas de aprendizaje en la vida que viene. Dicho de otro modo: como almas, elegimos a nuestros padres. Esa elección suele estar guiada por nuestra corriente kármica, en relación con los temas de aprendizaje del alma y con nuestro metaciclo de encarnaciones. Encontrarás más sobre esto en el episodio 9, «¿Qué quiere realmente tu alma, por qué está aquí y cómo encuentras tu misión de vida?».
Problemas relacionados con el bardo
El mayor desafío en el propio momento de la muerte es el miedo a lo desconocido. Cuando el miedo domina, el alma puede quedar «atrapada» en el bardo y crear su propio estado de angustia, un infierno de creación propia formado por conflictos sin resolver, duelo y experiencias vitales sin cerrar. Si uno evita enfrentarse a lo que ocurre aquí y ahora, o a lo que ha ocurrido en la vida que deja atrás, el alma puede quedarse en una especie de parálisis atemporal en el estado intermedio.
He ayudado a almas que llevaban décadas atadas al bardo, y en algunos casos mucho más tiempo. A menudo estas almas intentan acudir a lugares de poder o a sitios con mucha energía, con la esperanza de que alguien con la preparación adecuada pueda ayudarlas a seguir adelante.
Cuando trabajo con clientes que desean apoyo en la transición entre la vida y la muerte, colaboro estrechamente con los ángeles de la muerte y con el alma de la propia persona para asegurar una transición en paz y sin complicaciones. Por eso también recomiendo que cada familia tenga en su círculo al menos a una persona bien formada como chamán, alguien que pueda recibir de forma segura a las almas que llegan y guiarlas cuando se acerque el momento de la transición.
¿Qué son los fantasmas?
En esencia, los fantasmas son personas fallecidas que siguen en el estado del bardo. A veces, las personas que mueren tienen dificultades para soltar su existencia física, un apego que las ata al mundo material más tiempo del necesario.
Las causas pueden ser muchas. Algunas se aferran a su hogar, a su pareja o a sus hijos. Otras tienen una fuerte necesidad de control sobre quienes se quedan, o un miedo profundo a que sus seres queridos no sepan arreglárselas sin ellas. En algunos casos, el dolor por haber perdido a sus seres más cercanos es tan intenso que impide al alma avanzar hacia el Reino de la Luz.
Con frecuencia atiendo a clientes que sienten malestar o viven fenómenos inexplicables en su casa, donde todavía se encuentran personas fallecidas. En la mayoría de los casos basta con que establezca contacto con el alma, le explique que su tiempo en el mundo material ha terminado y le muestre por qué solo puede encontrar la paz si suelta y sigue adelante. Cuando las almas lo entienden y lo aceptan, colaboro con los ángeles de la muerte para guiarlas con seguridad del bardo al Reino de la Luz.
Aun así, a veces me encuentro con almas que se niegan rotundamente a seguir adelante, por mucha comprensión y orientación que reciban. En esas situaciones utilizo herramientas chamánicas especializadas para deshacer el vínculo entre el alma y el mundo material, de modo que tanto los vivos como los muertos puedan encontrar la paz.
¿Podemos hablar con los muertos?
Mientras un alma fallecida permanece en el estado intermedio, el bardo, es posible comunicarse con ella, siempre que se tengan la preparación y la experiencia adecuadas. Pero siempre hay que hacerse una pregunta importante: ¿por qué queremos realmente ponernos en contacto con los muertos? ¿No sería más amoroso dejar que tengan la calma que necesitan para completar su proceso y continuar su viaje hacia el Reino de la Luz, donde encuentran paz y descanso?
Cuanto más fuerte es nuestra necesidad emocional de aferrarnos a quienes se han ido, más difícil les ponemos la transición. Cuando los muertos ven nuestra pena y nuestro dolor, pueden vivirlo de forma tan intensa que deciden quedarse para intentar consolarnos y apoyarnos, aunque ya no tengan forma de aliviar nuestro dolor. Llevar el duelo nos corresponde a nosotros, y ninguna persona fallecida puede completarlo en nuestro lugar.
Tenemos que entender que su tiempo en el mundo físico ha terminado y que nuestra incapacidad para soltar puede impedirles seguir adelante. Incluso cuando la muerte llega de repente o en circunstancias dramáticas, tenemos que pasar por nuestro propio duelo, un viaje interior que consiste precisamente en soltar, para que tanto nosotros como la persona fallecida podamos quedar libres. Solo entonces puede el alma terminar su estancia en el bardo.
Llevar el duelo nos corresponde a nosotros, y ninguna persona fallecida puede completarlo en nuestro lugar.
Pål-Esben Wanvig
Cuando ayudo a clientes en la transición de la vida física al Reino de la Luz, a menudo el mayor desafío no es la transición del alma en sí, sino apoyar a quienes se quedan para que suelten de una manera amorosa.
Por eso me entristece de verdad oír historias de personas que, años después de una muerte, siguen en contacto con sus difuntos y lo llevan como una insignia de honor. Lo que los muertos necesitan de verdad no es atención ni curiosidad, sino un chamán con experiencia que pueda ayudarlos a seguir hacia el Reino de la Luz, para que por fin encuentren la paz.
Nuestra relación con la muerte
La muerte es una transición natural e inevitable, una transformación de un estado de existencia a otro por la que todos los seres vivos de la Tierra pasan una y otra vez. Cuando aprendemos a aceptar y comprender las muchas facetas de la muerte, nos abrimos al mismo tiempo a la sabiduría más profunda que hay detrás del cambio y la transformación. Esta comprensión puede enriquecer todos los ámbitos de la vida, desde cómo afrontamos el duelo hasta cómo encontramos el camino en medio de los grandes cambios y giros de la vida.
Escucha también el episodio 10, «Gaia: la universidad de élite de las almas», y el episodio 11, «Amigos del alma, familia del alma, relaciones kármicas y el gran malentendido sobre las almas gemelas» (en inglés).
Cuando aprendemos a aceptar y comprender las muchas facetas de la muerte, nos abrimos al mismo tiempo a la sabiduría más profunda que hay detrás del cambio y la transformación.
Pål-Esben Wanvig
¿Quieres profundizar? En mi blog y en el pódcast El viaje hacia la autorrealización tratamos con más detalle los temas de este texto. Y si quieres recorrer el camino, empieza en la Escuela Chamánica Yggdrasil con nuestro curso gratuito en línea sobre chamanismo primordial: El camino de la naturaleza hacia la libertad y la autorrealización. Ningún camino podría empezar de forma más sencilla. Hasta dónde llega, lo decides tú.
Este contenido no sustituye la atención médica profesional de un médico u otro profesional de la salud, y no pretende ser un tratamiento médico. Si tienes una enfermedad, acude siempre primero a un médico.






